Rue20 Español/Rabat
En un contexto marcado por la evolución de las reglas del juego entre Marruecos y la Unión Europea, y percibido como más favorable para los intereses del Reino, la representación europea en Rabat ha comenzado a trazar las grandes líneas de 2026, al tiempo que hace balance de un 2025 caracterizado por compromisos financieros históricos y una cooperación reforzada.
Durante una conferencia de prensa celebrada el martes en la capital marroquí, la delegación de la Unión Europea en Marruecos y el Banco Europeo de Inversiones (BEI) detallaron las orientaciones estratégicas que estructurarán la asociación bilateral el próximo año.
El embajador de la UE en Marruecos, Dimiter Tzanchev, destacó los avances logrados en la 15ª sesión del Consejo de Asociación UE-Marruecos, celebrada el 29 de enero en Bruselas, subrayando que las relaciones bilaterales “se reforzarán y profundizarán” a la luz de los resultados alcanzados.
El diplomático puso en relieve el respaldo del Nuevo Pacto para el Mediterráneo y de la Iniciativa Global Gateway como palancas para impulsar proyectos estructurantes, concretos y generadores de oportunidades tangibles para la ciudadanía.
Sáhara marroquí: Continuidad de acuerdos y beneficios para las poblaciones locales
Uno de los puntos destacados del último Consejo de Asociación fue la clarificación oficial de la posición europea sobre el Sáhara marroquí, una cuestión que durante años permaneció en una zona de ambigüedad pese al respaldo mayoritario de los Estados miembros a la postura de Rabat.
Según explicó Tzanchev, el compromiso de la UE se articula en torno a dos ejes principales: garantizar la continuidad de la aplicación de los acuerdos concluidos con Marruecos en el marco de la política europea y velar por que los resultados de las actividades económicas beneficien efectivamente a las poblaciones locales del Sáhara marroquí.
En este marco, la Comisión Europea está evaluando los instrumentos financieros más adecuados —incluidas combinaciones financieras, garantías y mecanismos específicos— para apoyar proyectos que generen beneficios directos en la región.
Las acciones prioritarias abarcan sectores estratégicos como el agua, la energía, la lucha contra la desertificación y, en términos más amplios, los objetivos de desarrollo sostenible. Asimismo, se prevé un aumento significativo de las infraestructuras de conectividad a gran escala.
2025: Desarrollo humano y gobernanza territorial
El año 2025 se cierra con un volumen global de financiación europea que asciende a 2.500 millones de dirhams, reflejo de una cooperación técnica y financiera sostenida en apoyo de las reformas estructurales emprendidas por el Reino.
Entre los programas emblemáticos figura “KARAMA”, destinado a acompañar la reforma de la protección social, con una contribución europea de 292 millones de dirhams (27,5 millones de euros) orientada a ampliar el acceso a ayudas sociales y al seguro de enfermedad obligatorio, reduciendo así las desigualdades socioeconómicas.
En paralelo, el Programa de apoyo al desarrollo de las zonas rurales y de montaña recibió 31,8 millones de dirhams (3 millones de euros) para reforzar la gobernanza territorial, apoyar la implementación de planes regionales y promover un desarrollo económico sostenible en áreas vulnerables.
De cara a 2026, la UE ha adoptado un nuevo programa que prioriza la inversión sostenible, la adaptación al cambio climático, el refuerzo de competencias para el empleo y el emprendimiento, la movilidad y la migración; así como el apoyo al sector cultural.
Estos ejes se inscriben en el partenariado estratégico y en la puesta en marcha del Pacto para el Mediterráneo y la iniciativa Global Gateway.
El BEI consolida compromisos históricos
Por su parte, el jefe de la representación del BEI en Marruecos, Adrien de Bassompierre, celebró que en 2025 se alcanzara un récord de 740 millones de euros en compromisos firmados, el nivel más alto desde 2012.
Las inversiones del BEI se concentraron en sectores clave: 70 millones de euros destinados a la modernización del agua potable en pequeñas ciudades y zonas rurales; 170 millones para la transición energética mediante la modernización de la red eléctrica e integración de energías renovables; y 500 millones de euros para la reconstrucción post-seísmo en Al Haouz, con la rehabilitación de carreteras, escuelas e infraestructuras sanitarias.
El sector privado recibió además 30 millones de euros para fortalecer la competitividad de las pymes, especialmente en los sectores automotriz, textil y agroalimentario.
Desde 2014, el 57% de las financiaciones concedidas por el BEI en Marruecos se han destinado al sector público, manteniendo una fuerte orientación hacia infraestructuras esenciales.
Para 2026, el BEI prevé consolidar su acción en ámbitos como agua, electricidad y conectividad, transición energética, movilidad sostenible, apoyo a universidades, transición digital, interconexión euro-mediterránea, desarrollo territorial y financiación de pymes, con especial énfasis en la descarbonización empresarial. Asimismo, continuará su colaboración con el Fondo Mohammed VI para la Inversión para respaldar proyectos de infraestructuras duraderas y capital inversión.
Con estos pilares, Marruecos y la Unión Europea encaran 2026 con una hoja de ruta que combina reformas sociales, inversiones estratégicas y una redefinición política que consolida el lugar del Reino en la arquitectura euro-mediterránea.
