Rue20 Español/Rabat
La economía de Argelia se encuentra atrapada en un laberinto de desequilibrios estructurales que ponen en riesgo su estabilidad a mediano plazo, según el último informe Country Risk Atlas 2026 de Allianz Research.
Con un crecimiento moderado, finanzas públicas deterioradas y un sistema bancario vulnerable, los expertos advierten sobre la fragilidad de un modelo económico dependiente casi en exclusiva de los hidrocarburos.
El documento clasifica la economía argelina con un riesgo “medio” (C2) para las empresas, pero describe un panorama más preocupante detrás de las cifras oficiales.
El crecimiento proyectado para 2026 (+2,9%) y 2027 (+2,7%) sigue siendo modesto y altamente sensible a la volatilidad de los precios del gas y el petróleo, sin un verdadero motor interno que impulse la diversificación. La producción de petróleo ha caído un 10% desde 2022, y la participación de las exportaciones no petroleras apenas alcanza el 4% del total.
El informe alerta sobre un déficit presupuestario récord del 11,5% del PIB en 2025, el más elevado entre los países exportadores de petróleo de la región MENA, con una deuda pública proyectada en ascenso hasta el 80% del PIB para 2030.
Las importaciones crecieron un 25% en el primer semestre de 2025, mientras la depreciación del dinar genera una creciente brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo, erosionando la credibilidad monetaria y elevando el riesgo de devaluación.
El sistema bancario, dominado por entidades públicas, enfrenta altos niveles de créditos dudosos (más del 20%), limitando la capacidad de financiamiento del sector privado y reforzando la dependencia mutua entre Estado y bancos. Las reformas recientes, incluyendo una nueva ley de inversión y la emisión de un sukuk doméstico, son consideradas insuficientes frente a los desafíos estructurales que enfrenta el país.
En el ámbito social, la combinación de desempleo del 11%, informalidad laboral de hasta el 40% y escasas oportunidades para la juventud y las mujeres alimenta tensiones y provoca emigración de talento. La reelección del presidente Abdelmadjid Tebboune en 2024 consolidó el statu quo político, pero la presión social continúa siendo un factor de riesgo latente.
Analistas advierten que, sin medidas profundas de diversificación económica, fortalecimiento del sistema financiero y reformas sociales inclusivas, Argelia podría enfrentarse a un deterioro sostenido que comprometa su estabilidad política y económica en la próxima década.
