Sánchez tiene “BARAKA”

 

Rue20 Español/Melilla

Mohamed Ahmed Moh*

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Hay una palabra que explica, mejor que muchas teorías políticas, el momento que vive Pedro Sánchez: BARAKA.

No es solo suerte. Es una mezcla de destino favorable, intuición táctica, capacidad de resistencia y, sobre todo, una habilidad casi inexplicable para sobrevivir a lo que a cualquier otro presidente le habría costado el cargo.

El escritor Arturo Pérez-Reverte lo dijo con su estilo directo: Sánchez saldrá de esta… no sé cómo lo hace, pero saldrá. Y la realidad política española, por más que incomode a unos y entusiasme a otros, parece empeñada en darle la razón.

Porque si algo caracteriza esta legislatura no es la estabilidad, sino la tensión permanente, la negociación al límite y el cálculo diario. Y aun así, Sánchez sigue. No gobierna desde una mayoría sólida, sino desde el equilibrio imposible entre fuerzas que compiten entre sí, se contradicen y, sin embargo, acaban coincidiendo en lo esencial: mantener la llave del poder.

El arte de la supervivencia política

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El titular de prensa lo resume bien:

“Puigdemont se prepara para cobrar la cuenta a Sánchez tras las cesiones a ERC con la financiación. El traspaso de las competencias en inmigración vuelve a estar sobre la mesa al retirarse el veto de Podemos.”

Ahí está el mapa completo:

•   ERC exige y consigue cesiones en financiación.

•   Podemos, tras tensar la cuerda, levanta el veto.

•   Puigdemont observa, toma nota y prepara la factura.

•   Y Sánchez, en lugar de hundirse, sigue negociando y ganando tiempo, como si el temporal político fuera su clima natural.

Lo asombroso es que el presidente no solo resiste, sino que logra convertir cada crisis en una nueva oportunidad de pacto, aunque sea un pacto frágil, temporal o contradictorio.

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Podemos: del veto al “sí” a cambio de regularización

La retirada del veto de Podemos no es gratuita. En política, como en la vida, nada lo es.

El resultado: una regularización exprés como contrapartida.

Podrá gustar más o menos, podrá discutirse su forma o su oportunidad, pero el hecho es claro: Sánchez vuelve a utilizar la misma fórmula que le ha funcionado desde hace años:

ceder lo necesario, a quien toca, en el momento justo, para seguir avanzando.

Y lo hace incluso cuando el ambiente social está especialmente cargado, cuando el debate migratorio está polarizado y cuando la oposición encuentra en este tema un filón electoral.

Puigdemont entra en escena: inmigración como moneda política

Pero lo que viene ahora es todavía más delicado: la negociación con Puigdemont.

Si ERC ya ha logrado avanzar en financiación, Junts no va a quedarse atrás. Junts quiere marcar perfil propio y demostrar que “arranca” más, que presiona mejor y que obtiene resultados más visibles.

Y aquí aparece el asunto más sensible: el traspaso de competencias en inmigración a Cataluña.

Este tema no es menor. No es un simple ajuste administrativo. Es un debate de Estado. Porque inmigración significa:

•   control y gestión,

•   permisos y expedientes,

•   integración social,

•   coordinación policial,

•   política laboral,

•   y cohesión territorial.

Transferir o ampliar competencias en inmigración no es un detalle técnico: es una decisión con impacto político, jurídico y simbólico, especialmente en un país donde la unidad territorial y el modelo autonómico ya están sometidos a tensión constante.

BARAKA: cuando lo improbable se vuelve rutina

Y sin embargo, lo más llamativo es que Sánchez, contra pronóstico, parece encontrar siempre un salvavidas.

Cuando no es una negociación, es una renuncia.

Cuando no es una crisis, es una dimisión.

Cuando no es un escándalo, es una votación inesperada.

En el día a día parlamentario, donde cada voto cuenta como si fuera el último, Sánchez se ha ganado incluso “aire” político con hechos como la renuncia del Sr. Ábalos al escaño, lo que supone despejar presión y sumar estabilidad en el Congreso en un momento de desgaste evidente.

No es que con eso se solucione todo. No se soluciona. Pero en una legislatura donde cada gesto altera el equilibrio, ese movimiento se convierte en un balón de oxígeno.

Una estrategia basada en el presente, no en el mañana

La pregunta que muchos se hacen es inevitable:

¿Hasta cuándo puede durar esto?

Porque la gobernabilidad se sostiene hoy por una cadena de pactos que no nacen de un proyecto común, sino de un intercambio constante: tú apoyas, yo cedo. Tú aprietas, yo compenso. Tú amenazas, yo negocio.

El problema de este modelo no es solo político, es institucional:

España se acostumbra a vivir en campaña permanente, en una negociación infinita donde cada semana se decide lo que antes se planificaba en años.

Y aun así, Sánchez continúa.

Conclusión: Sánchez y su BARAKA

Puede gustar o no. Puede parecer admirable o preocupante.

Pero es imposible negar la evidencia:

Pedro Sánchez tiene BARAKA.

Tiene esa fortuna política que convierte lo imposible en posible, lo crítico en negociable y lo terminal en reversible. Donde otros habrían caído, él pacta. Donde otros se habrían rendido, él resiste. Donde otros se habrían aislado, él suma.

Y así, mientras “llueve” políticamente cada día, Sánchez sigue saliendo del temporal como si el temporal fuera su hábitat natural.

Quizá no sepamos cómo lo hace.

Pero, como dijo Pérez-Reverte… saldrá.

Ahmed Moh Jimmy

*Presidente de la Comunidad Musulmana de Melilla.

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