Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
La final de la Copa Africana de Naciones dejó un sabor amargo para Marruecos y, especialmente, para Brahim Díaz. El jugador, tras fallar un penalti crucial a lo Panenka en el minuto 114, se convirtió en el centro de las críticas y el debate futbolístico.
Senegal, aprovechando el error, marcó y se alzó con el título, sumiendo al equipo marroquí en la desolación.
El encuentro, marcado por la tensión y la amenaza de boicot por parte de Senegal, llegó a un momento crucial con el marcador igualado.
Brahim, tras una polémica decisión arbitral, se enfrentó al guardameta Mendy desde los once metros. Su intento de picar el balón, un gesto arriesgado, fue fácilmente atajado por el portero senegalés, desatando la pesadilla para el jugador del Real Madrid.
La reacción tras el fallo fue inmediata. El técnico marroquí, Regragui, pareció reprocharle la acción, y posteriormente lo sustituyó. Brahim, visiblemente afectado, fue visto llorando incluso al subir al escenario para recoger el premio al máximo goleador del torneo, con cinco goles en siete partidos.
El fallo, tan llamativo, incluso generó teorías conspirativas. Sin embargo, Mendy, el portero senegalés, zanjó la polémica: «Él quiso marcar y yo hice mi trabajo parándolo, nada más».
Brahim se enfrenta ahora a un duro desafío. La gloria que parecía destinada a coronar su carrera se convirtió en una pesadilla. El jugador, que había sido recibido con los brazos abiertos en Marruecos, ahora deberá remontar el vuelo tras este fatídico episodio.
