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Marruecos se ha consolidado en 2025 como el mayor productor de automóviles del continente africano, tras superar por primera vez de forma clara a Sudáfrica y romper la hegemonía histórica de este país en el sector.
La producción marroquí alcanzó a finales de diciembre de 2025 un récord superior al millón de vehículos, frente a los 596.818 coches fabricados por Sudáfrica durante el mismo periodo.
Según datos citados por Business Insider, la diferencia entre ambos países era todavía reducida en 2024, cuando Marruecos produjo alrededor de 559.645 vehículos y Sudáfrica 515.976.
Sin embargo, 2025 marcó un punto de inflexión, con un crecimiento marroquí del 79 % interanual, muy por encima del aumento del 15,7 % registrado por la industria sudafricana.
El informe atribuye este salto cualitativo al rápido desarrollo del ecosistema industrial marroquí, apoyado por políticas públicas de incentivos, un entorno favorable a la inversión y un acceso más competitivo a la energía sostenible.
En contraste, Sudáfrica sigue dependiendo de los combustibles fósiles para entre el 80 % y el 85 % de su producción eléctrica, lo que eleva los costes y expone a la industria a interrupciones recurrentes del suministro.
Este avance ha reforzado la posición de Marruecos como destino estratégico para las grandes multinacionales del automóvil, entre ellas Renault y Stellantis, que operan plantas industriales en el país.
Asimismo, el Reino ha comenzado a consolidar su presencia en el mercado de los vehículos eléctricos, con la producción del Opel Rocks-e desde 2021 y el inicio previsto, en enero de 2026, de la fabricación local del modelo eléctrico Dial-E.
En el caso sudafricano, el informe señala que la industria ha afrontado dificultades crecientes para mantener su competitividad, debido al estancamiento relativo de la producción y a los persistentes problemas energéticos que han provocado largos cortes de electricidad, afectando a las operaciones industriales y elevando los costes.
A ello se suman tensiones comerciales y geopolíticas con Estados Unidos y Europa, principales destinos de las exportaciones sudafricanas, incluidas las de vehículos de gama alta.
En menos de dos décadas, Marruecos ha pasado de no contar con una industria automovilística local a convertirse en una de las principales plataformas de producción de África y del mundo.
Este avance se ha visto impulsado por la implantación de fábricas en Tánger y Kenitra y por la creación de una red de más de 270 proveedores locales de piezas y componentes.
Las políticas industriales desempeñaron un papel decisivo en esta transformación, especialmente el Plan de Aceleración Industrial 2014-2020, la creación de zonas especializadas como la Ciudad del Automóvil en Tánger, así como los incentivos fiscales y los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Estados Unidos.
Gracias a este marco, el sector ha experimentado un fuerte crecimiento de la producción y las exportaciones, ha generado decenas de miles de empleos y ha fortalecido la cadena de suministro local.
La estrategia marroquí, según el mismo informe, no se limita a los vehículos convencionales. El país avanza hacia el futuro de la movilidad eléctrica mediante la producción de nuevos modelos y la atracción de grandes inversiones en baterías, incluidos proyectos para la construcción de gigafactorías, lo que refuerza su aspiración de consolidarse como un centro regional de fabricación de vehículos eléctricos.
