Marruecos vuelve al radar de los grandes inversores

 

Rue20 Español/Rabat

Marruecos volvió en 2025 a la categoría de Investment Grade después de que la agencia de calificación Standard & Poor’s (S&P Global Ratings) elevara la nota soberana del Reino por encima del umbral especulativo.

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Se trata de uno de los acontecimientos económicos más relevantes del año, al suponer un reconocimiento explícito de la estabilidad macroeconómica del país tras cuatro años en terreno especulativo.

La decisión de S&P pone fin a un periodo marcado por choques sucesivos, como la pandemia, el repunte de la inflación mundial y las tensiones climáticas que pesaron sobre el crecimiento. Para la agencia, los fundamentos macroeconómicos de Marruecos se consideran ahora lo suficientemente sólidos como para justificar un nivel de riesgo moderado, enviando así una señal clara de confianza a los inversores internacionales.

Según el análisis de S&P, esta mejora no responde a un factor coyuntural aislado, sino que se inscribe en una trayectoria progresiva de estabilización macroeconómica. La agencia valora la capacidad del Reino para preservar sus equilibrios fundamentales en un entorno internacional inestable, al tiempo que continúa aplicando reformas estructurales de alto coste, especialmente en el ámbito presupuestario.

Entre los elementos clave que sustentan la decisión figuran el control del déficit presupuestario pese a la ampliación del Estado social y el mantenimiento de un elevado nivel de inversión pública.

La deuda del Tesoro se estabilizó, mientras que las finanzas exteriores mostraron una mejora de la cuenta corriente, apoyada en particular por los ingresos del turismo y las transferencias de los marroquíes residentes en el extranjero.

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La normalización progresiva de la inflación también reforzó la credibilidad del marco macroeconómico. La política monetaria de Bank Al-Maghrib, caracterizada por la prudencia y la claridad, contribuyó a restaurar un entorno de previsibilidad apreciado por los mercados y las agencias de calificación, reduciendo los riesgos percibidos en materia de estabilidad de precios y financiación externa.

En el plano financiero, el regreso al Investment Grade amplía el acceso de Marruecos a una base más extensa de inversores institucionales, incluidos aquellos que, por razones regulatorias, no invierten en deuda calificada como especulativa.

Asimismo, abre la posibilidad de captar recursos en los mercados internacionales en condiciones más favorables, con una potencial reducción del coste de la deuda soberana.

No obstante, los efectos de esta mejora siguen siendo condicionales. El impacto dependerá tanto del contexto financiero internacional como de la capacidad del Reino para mantener su disciplina presupuestaria. El grado de inversión constituye ante todo una señal de confianza y un marco propicio, sin garantizar por sí solo un aumento inmediato de la inversión extranjera directa ni una aceleración automática del crecimiento.

Más allá de los mercados financieros, el principal desafío será transformar esta credibilidad en resultados económicos tangibles. La inversión productiva, la creación de empleo y el fortalecimiento del tejido productivo siguen siendo cuestiones centrales, en un contexto en el que el desempleo, especialmente entre los jóvenes titulados, continúa siendo elevado.

El reconocimiento de S&P sitúa así a Marruecos ante una mayor exigencia de resultados. Sin una mejora sostenida del clima de negocios, una mayor eficacia de la inversión pública y una mejor articulación entre las políticas económicas y el empleo, el beneficio del regreso al Investment Grade podría quedar limitado, en gran medida, al ámbito estrictamente financiero.

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