Desde Málaga con amor…

Rue20 Español/ Málaga

Nourdine Mouati*

 

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Inicio esta columna con toda la ilusión del mundo, coincidiendo con el final de año y con un hecho que considero histórico: la apertura de una oficina de un diario electrónico marroquí por primera vez en Andalucía y como no podía ser de otra forma en la ciudad de Málaga, mi Malaka (a no confundir con su acepción griega), una urbe mediterránea que como expondré a continuación es una de las ciudades de la península ibérica que más lazos mantiene actualmente con Marruecos, una ciudad hispano marroquí por antonomasia.

Pero antes de entrar a detallar los vínculos de esta ciudad cosmopolita con el vecino del Sur, querría seguir con la justificación del lanzamiento de esta ventana virtual en la que trataré de hacer un análisis razonado y razonable de los acontecimientos, actividades y asuntos de índole hispano-marroquí que considero relevantes, todo un reto que me autoimpongo encantado.

En la era de la prensIA, o sea, de los vago-artículos, redactados utilizando esta tecnología tan impersonal y desalmada, las columnas de opinión cobran más fuerza y más interés que nunca, compartir opinión, ideas y vivencias desde una perspectiva lucida y comprometida (ante todo con la verdad) puede llegar a ser el mejor remedio para lograr vencer la desid-IA que producen las redes de propagación de bulos y mentiras, Dixi et salvavi animam meam (He dicho y he salvado mi alma).

Málaga, es una ciudad cosmopolita, capital euro mediterránea, pero en esencia, es ante todo una encrucijada hispano marroquí y mi afirmación no es exagerada, además de ser el destino predilecto de miles de turistas marroquíes que cada año invaden a golpe de tarjeta los templos comerciales y los santuarios del pescaíto frito de la Costa del Sol, esta urbe andaluza ha estado ligada desde siempre al Norte de África y a Marruecos en particular, desde la época de Al Ándalus, pasando por el periodo de reinado de los reyes católicos, cuyo nieto, Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, utilizó el puerto de Málaga para sus incursiones en el Norte del Sultanato de Fez (Marruecos) o durante la boyante era comercial hispano marroquí de Carlos III que ratificó dos tratados de paz y comercio con el reino de Marruecos que beneficiaron a varios puertos y familias andaluzas también de Málaga, sin duda alguna este monarca ilustrado de la saga de los borbones supo anticiparse a los tiempos modernos y establecer un eje comercial con el vecino del Sur que le reportó grandes dividendos.

Coetáneo de este monarca visionario, nos encontramos con un personaje malagueño de ilustre abolengo o así se presentaba… Antonio de Gálvez, que protagonizó uno de los episodios más divertidos y excéntricos de la historia compartida de Málaga con el Sultanato de Marruecos, un aventurero por tierras marroquíes que por sí solo merece más que un artículo, como ejemplo de su historia extraordinario, el susodicho malagueño tras un periplo digno de una buena película de aventuras acabó regresando a España con todos los honores y con un regalo insólito del Sultán de Marruecos, Sidi Mohammed ben Abdallah a su homólogo Carlos III, una leona del atlas! El aventurero malagueño acabó sus días como administrador del puerto de Cádiz, dónde obtuvo gran fortuna gracias al comercio con los puertos marroquíes, pasado y presente se entremezclan y se asemejan mucho a nuestros días, hoy asistimos al crecimiento espectacular de los intercambios comerciales entre ambos países a través de los puertos andaluces, incluyendo el puerto de Málaga.

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Durante el siglo XX, Málaga siguió desempeñando un papel importante en las relaciones hispano marroquíes, siendo el principal puerto de embarque de tropas para la contienda que hubo en el Norte de Marruecos y posteriormente uno de los puertos clave a nivel logístico para la consolidación del protectorado español en esta zona, de hecho, gran parte de los españoles que se trasladaron a ciudades como Alhucemas provenían de Málaga.

Funcionarios, militares, comerciantes, empresarios, familias enteras de Málaga se asentaron en la zona del protectorado español en el Norte de Marruecos, estableciendo fuertes vínculos sociales con este territorio y su gente, unos lazos que perduran hasta hoy mismo gracias a la labor que desempeñan algunas asociaciones como la asociación de antiguos residentes de Villa Sanjurjo-Alhucemas.

Con el final del protectorado, los nexos comerciales, culturales y familiares continuaron, prueba de la importancia de Málaga para Marruecos fue el lanzamiento en el año 1966 de la línea marítima Tánger Málaga operada por el primer ferry con bandera marroquí, una mítica travesía que duró 32 años gracias a este barco bautizado con el nombre del aventurero más famoso de la historia de Marruecos, Ibn Battouta, en la memoria colectiva hispano marroquí aún pervive la imagen de este mítico barco con su porte majestuoso y su característica línea amarilla en su casco, ojalá, pronto, logremos recuperar esta línea de viajeros entre ambas ciudades hermanas.

Málaga pues ha sido y es una capital hispano marroquí, un nexo ineludible entre ambos países que sigue cultivando una relación exquisita con sus socios institucionales y civiles de Marruecos, gracias a la clarividencia y visión estratégica de su alcalde, Francisco de la Torre Pardos, que desde siempre se ha caracterizado por ir por delante de los ediles de otras ciudades importantes de la península, un alcalde conocedor del potencial de su ciudad para convertirse en un polo internacional de inversión, comercio y negocios también con Marruecos y que ha logrado establecer una verdadera alianza estratégica que ha beneficiado a ambas orillas del estrecho de Gibraltar. Ahora que crece el interés por visitar las ciudades del Sahara marroquí por parte de cargos electos y empresarios de España que quieren posicionar sus empresas en este territorio codiciado por norteamericanos, potencias del golfo o la vecina Francia que ya ha comprometido financiación pública para proyectos en la zona por valor de 150 millones de euros que serán destinados a proyectos también en el ámbito del desarrollo urbano sostenible, pues antes de todos estos Málaga, gracias a su alcalde de vanguardia, firmaba en el año 2019 un convenio marco de colaboración con la ciudad de Dakhla en un acto histórico que congregó ni más ni menos que a 33 alcaldes de ciudades relevantes de Marruecos, incluyendo los alcaldes de Fez, Oujda o Agadir que ratificaron con su presencia en ese acto memorable su apoyo indefectible a un alcalde valiente y volcado en la promoción internacional de su ciudad y de su tejido productivo en todas las latitudes.

Lo dicho, desde Málaga inicio de nuevo mi andadura como columnista consciente de que escribir en un medio digital marroquí y hacerlo en español es ante todo un acto de fe y esperanza porque siendo claros y justos, puede que su audiencia se limite a un público minoritario, principalmente lo que queda de los cinco millones de hispano hablantes que había en Marruecos y algún que otro ciudadano español residente o interesado en el reino norteafricano, también es un acto de resistencia y defensa de los valores y de la ética que debe de imperar a la hora de abordar la realidad y complejidad de las relaciones bilaterales, por desgracia, asistimos en los últimos tiempos a una campaña feroz de desinformación y generación de bulos en torno a Marruecos orquestada por medios radicales que están utilizando las relaciones estratégicas entre ambos países como arma arrojadiza contra el contrincante político…También nos encontramos con otros carroñeros mediáticos cuya única misión es intoxicar a las dos opiniones públicas con un efecto más visible y exacerbado en la opinión publica peninsular …No me malinterpreten, con carroñeros me refiero a cierta categoría de individuos que yo jamás definiría como periodistas, que se dedican principalmente a rebuscar noticias negativas, exagerarlas y regurgitarlas en forma de odio En nuestras manos está, como buenos vecinos, socios y hermanos, cambiar esta realidad desalentadora y que la prensa, digital o física, sirva de verás para tender puentes de entendimientos entre los dos pueblos, debemos de desterrar el lenguaje belicista que empaña los logros de nuestra asociación estratégica en todos los ámbitos y que siembra de dudas un futuro bilateral que no puede concebirse de otra manera que no sea de forma conjunta, juntos somos más fuertes y más resilientes.  

Desde esta Málaga, universal, cosmopolita e hispano marroquí, que me acogió hace más de una década, promulgo de forma pública mi amor incondicional por ella y por su gente que ya es parte de mi familia, desde Málaga con corazón inicia su andadura esta columna con el deseo que proclaman los marineros: Buen Viento y Buena Mar.

*Nourdine Mouati es gestor de programas de cooperación institucional y empresarial entre España y Marruecos.

 

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