Rue20 Español/Rabat
Tras años de sequía que han afectado severamente a la agricultura marroquí, las recientes lluvias y nevadas han traído un respiro muy necesario a varias regiones del país.
Según informes de la Dirección General de Meteorología (DGM), las precipitaciones, a veces intensas, han beneficiado a numerosas provincias, especialmente en el norte y centro del país, áreas cruciales para la producción agrícola nacional.
El impacto más inmediato de estas lluvias es el aumento en los niveles de llenado de las presas. A nivel nacional, la tasa media de llenado de los embalses ha ascendido al 37%, un aumento significativo en comparación con el 26% del año anterior. En cuencas clave como Loukkos, Bouregreg, Tensift y Guir-Ziz-Rheris, los niveles de llenado superan ahora el 50%.
Este cambio en la situación hídrica tiene consecuencias positivas y tangibles para los agricultores y diferentes sectores agrícolas en varias regiones del país:
—Región de Loukkos (Noroeste): La región, conocida por sus llanuras irrigadas, se beneficia significativamente de las lluvias. El llenado de las presas y los niveles de precipitación favorables ofrecen esperanza para la campaña de cereales y la preparación de las siembras de invierno. La reactivación del riego y la estabilización de la producción son posibilidades reales tras un periodo de escasez hídrica.
—Cuenca Centro – Doukkala-Chaouia / Tensift: En esta región, vital para la horticultura y los cultivos extensivos, las lluvias recurrentes han animado a los agricultores. La humedad del suelo se está recuperando, lo que reduce la presión sobre los acuíferos y permite una mejor preparación para las siembras de invierno.
—Regiones del Centro-Sur / Souss-Massa y Guir-Ziz: Aunque algunas áreas del suroeste, como Souss-Massa, aún enfrentan desafíos, las lluvias han iniciado una recuperación en cuencas secundarias como Guir-Ziz. Los fruticultores y horticultores de estas zonas semiáridas ven en estas precipitaciones una oportunidad para reactivar sus huertos y asegurar los cultivos de invierno.
—Zonas Montañosas (Atlas, Rif): Las nevadas en el Gran Atlas, el Rif y las montañas centrales están recargando los acuíferos y los cursos de agua que alimentan las llanuras agrícolas. Esta recarga es crucial para el riego y el suministro de agua en las zonas dependientes de aguas subterráneas y embalses, con un impacto beneficioso en las regiones de llanuras, que suelen ser las más productivas.
La mejora en las reservas hídricas permite a los agricultores planificar un riego más racional. Los cultivos de invierno, las siembras de cereales y las plantaciones de huertos pueden beneficiarse de un reinicio más sereno, sin depender de un riego intensivo desde el principio.
Además, el aumento de los niveles de agua ofrece la posibilidad de apoyar el riego en zonas vulnerables sin comprometer los acuíferos, esenciales para la sostenibilidad a largo plazo.
El contexto hídrico más favorable también podría aliviar la presión sobre los sistemas de riego, lo que beneficia a los agricultores que adoptan técnicas de ahorro de agua como el micro-riego y el riego por goteo.
