Rue20 Español/Rabat
Nuevas revelaciones difundidas por el portal especializado Sahel Intelligence han reavivado las interrogantes sobre la situación política en Argelia y, en particular, sobre el estado de salud y la libertad de movimiento del presidente Abdelmadjid Tebboune.
Según dicha fuente, el mandatario estaría siendo impedido de viajar al extranjero para recibir tratamiento médico, en un contexto de crecientes tensiones internas y de control férreo por parte de los verdaderos centros de poder.
De acuerdo con informaciones atribuidas a fuentes institucionales argelinas, Tebboune tenía previsto desplazarse a Europa para someterse a cuidados médicos, como ya ocurrió durante su larga hospitalización en Alemania tras su infección por Covid-19.
No obstante, su salida del país habría sido bloqueada por el jefe del Estado Mayor, el general Saïd Chengriha, y por Boualem Boualem, director del gabinete presidencial y presentado por varios observadores como el principal decisor en el palacio de Mouradia.
Las mismas fuentes sostienen que ambos responsables habrían argumentado que una nueva ausencia prolongada del presidente podría generar tensiones adicionales en un momento particularmente sensible para Argelia.
Sin embargo, esta explicación deja dudas, especialmente porque Tebboune tampoco asistió a la reciente cumbre del G20 en Sudáfrica, un encuentro de alto nivel en un país estrechamente alineado con Argelia en varias cuestiones estratégicas, como el expediente del Sáhara marroquí. Su presencia estaba prevista a título personal, a invitación del presidente Cyril Ramaphosa, y no habría implicado una ausencia de más de dos días.
Detrás de la decisión, según Sahel Intelligence, existiría un cálculo político más profundo. Fuentes médicas citadas por el medio aseguran que la salud de Tebboune se habría deteriorado durante las últimas semanas debido a complicaciones derivadas de su antigua infección por Covid-19, que se manifestarían ahora en dificultades de movilidad en las extremidades inferiores, limitando cualquier desplazamiento. Esta fragilidad habría reforzado la influencia del tándem Chengriha-Boualem sobre los resortes del poder.
“Mientras permanezca debilitado y dependiente de sus informes, gobiernan en su lugar. Un presidente en convalecencia en el extranjero sería más difícil de controlar”, sostiene un alto responsable argelino citado por la misma fuente.
Esta dinámica habría llevado a algunos cuadros del Estado a evocar incluso la existencia de una “presidencia bajo tutela”, donde el aparato militar y administrativo definiría la verdadera línea política, relegando al jefe del Estado a un papel simbólico.
La situación evoca inevitablemente los últimos años del mandato de Abdelaziz Bouteflika, cuando la enfermedad del expresidente abrió la vía a un gobierno en la sombra.
Las revelaciones actuales alimentan un clima de incertidumbre que podría influir en la evolución de la escena política argelina en los próximos meses.
