Rue20 Español/Rabat
Las relaciones policiales entre Marruecos y España viven actualmente una etapa de cooperación ejemplar. Esta colaboración, basada en la confianza mutua y el intercambio constante de información, ha permitido a la Policía Nacional española incautar cerca de 50 toneladas de hachís en solo cuatro meses, además de cinco mil kilos de cocaína.
Diversas fuentes policiales califican este periodo de “momento dulce”, destacando el papel esencial de Marruecos en el éxito de estas operaciones.
Bajo la dirección del Director General de la Seguridad Nacional y de la Vigilancia del Territorio, Abdellatif Hammouchi, Marruecos ha consolidado su posición como un socio clave de España y Europa en la lucha contra el narcotráfico. El Reino ha reforzado en los últimos años sus mecanismos de cooperación con las fuerzas de seguridad españolas, logrando resultados tangibles en la desarticulación de redes criminales y en la reducción de las rutas ilícitas de tráfico de drogas hacia Europa.
Entre las operaciones más relevantes figura la incautación de 20 toneladas de hachís destinadas al mercado europeo. La droga, oculta entre cargamentos de pimientos transportados en camiones procedentes de Marruecos, fue detectada gracias a la coordinación entre la Policía Judicial española y los servicios marroquíes de seguridad. En total, veinte personas —de nacionalidades marroquí, española y neerlandesa— fueron detenidas. Los investigadores señalaron que los envoltorios coloridos del hachís estaban pensados para atraer al público joven europeo.
Las organizaciones criminales implicadas habían instalado una sólida infraestructura en el sur de España para recibir y distribuir la mercancía. Los camiones accedían por el puerto de Algeciras y eran escoltados por vehículos lanzadera hasta su destino final en Cádiz y Granada.
Por su parte, el Ministerio del Interior español ha impulsado la creación de nuevos grupos de análisis de información dentro de las unidades antidroga (UDYCO), especialmente en Andalucía Oriental. Estos equipos, con base en Málaga y en la Costa del Sol, buscan profesionalizar aún más las investigaciones y prevenir posibles casos de corrupción. La región se ha convertido en uno de los principales escenarios de actividad del crimen organizado internacional.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad marroquíes continúan fortaleciendo su acción en el territorio nacional. Tras la llamada “narcoboda” de Moussa Falkoun, celebrada en agosto cerca de Melilla y difundida en redes sociales, la Dirección General de la Vigilancia del Territorio (DGST) llevó a cabo una serie de operaciones que resultaron en la detención de 34 personas y la incautación de armas de fuego. Semanas más tarde, la Brigada Nacional de la Policía Judicial (BNPJ) de Casablanca arrestó al propio Falkoun, considerado uno de los traficantes más buscados del norte de África.
Estos resultados confirman el liderazgo de Marruecos en la lucha contra el narcotráfico y su compromiso en la seguridad regional. La cooperación entre Rabat y Madrid se consolida así como un modelo de éxito en el Mediterráneo, reforzando la estabilidad y la confianza mutua entre ambos países aliados.
