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Estados Unidos, en su rol de pen holder del Consejo de Seguridad en asuntos relacionados con la MINURSO, distribuyó la versión final del proyecto de resolución sobre el Sahara a los miembros del Consejo el lunes por la noche, allanando el camino para la votación programada para el jueves 30 de octubre.
Fuentes coincidentes confirman que la distribución de esta versión «en azul» representa una etapa crucial en el proceso de adopción de la resolución. Este estatus, según diplomáticos, indica que el texto ha alcanzado su madurez tras múltiples rondas de consultas y negociaciones entre los miembros permanentes y no permanentes del Consejo.
Las enmiendas consensuadas han sido integradas, y las formulaciones polémicas han sido descartadas; el texto está ahora listo para ser sometido a votación, según las mismas fuentes.
El proyecto estadounidense, que ya cuenta con el respaldo de la mayoría de los miembros del Consejo, contempla la renovación del mandato de la MINURSO hasta el 31 de enero de 2026, lo que implica una extensión de tres meses. Esta duración, según observadores, refleja la intención de Washington de mantener una vigilancia diplomática en la región.
El proyecto también reitera la necesidad de continuar los esfuerzos del enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sahara, Staffan de Mistura, con el objetivo de revitalizar el proceso político, basándose en las mesas redondas que involucran a todas las partes interesadas: Marruecos, Argelia, Mauritania y el Frente Polisario.
La versión final presenta solo cambios menores en comparación con el primer borrador presentado el 22 de octubre. Las modificaciones se limitan a ajustes de forma y terminología, sin alterar el espíritu del texto estadounidense, que favorece un enfoque realista y pragmático de la disputa.
En esencia, el proyecto reafirma el apoyo del Consejo de Seguridad a una solución política duradera, basada en el compromiso y el realismo, al tiempo que recuerda que la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, sigue siendo «la base más seria y creíble» para lograr una solución definitiva al conflicto regional.
Esta formulación, adoptada por la diplomacia estadounidense durante varios años, evidencia la consistencia de la postura de Washington, que considera la propuesta de Marruecos como el fundamento principal para un acuerdo político conforme a las resoluciones del Consejo y a las aspiraciones de estabilidad en la región.
El envío del texto «en azul» confirma, además, la ausencia de tensiones significativas entre los miembros del Consejo en torno a la redacción final. Las discusiones técnicas, llevadas a cabo en los últimos días entre las representaciones estadounidense, francesa y británica, han evitado cualquier intento de cuestionar el marco de negociación actual.
Diplomáticos en Nueva York anticipan que la votación del jueves confirmará una amplia convergencia en torno al texto estadounidense, lo que indica un consenso sobre la necesidad de preservar los logros diplomáticos y políticos obtenidos por Marruecos en este expediente a lo largo de los años.
