Rue20 Español/Rabat
Argel se prepara para una nueva retirada durante la votación del 30 de octubre en el Consejo de Seguridad, donde la resolución sobre el Sáhara debería refrendar el plan de autonomía marroquí como el único marco realista de resolución.
A medida que se acerca la esperada votación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, las señales provenientes de Argel confirman el nerviosismo del régimen ante la clara orientación de la comunidad internacional a favor del plan de autonomía marroquí. Por segundo año consecutivo, Argelia se prepara para retirarse de la sesión, según varios medios cercanos al poder, si el texto hace referencia a la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara.
Según el diario El Khabar, esta eventualidad sería «fuertemente considerada» por la diplomacia argelina, que teme una votación que consagre definitivamente el plan marroquí presentado en 2007 como «la única base seria y creíble» para poner fin a la disputa regional.
El periódico afirma, citando fuentes en Nueva York, que «Argelia podría no apoyar la resolución del Consejo de Seguridad sobre la soberanía marroquí», con el argumento de que «sigue apegada a la organización de un referéndum de autodeterminación».
Esta postura, ya adoptada en la sesión de octubre pasado, subraya el creciente aislamiento de Argel dentro del Consejo. En 2024, su representante permanente ante la ONU, Amar Benjamaâ, abandonó la sala antes de la votación que prolongaba por un año el mandato de la MINURSO. En ese momento, 12 miembros habían aprobado el texto, incluidos Estados Unidos, Francia, Reino Unido y China, mientras que Rusia y Mozambique se abstuvieron.
Este año, todo indica que los cinco miembros permanentes vuelven a estar de acuerdo en la necesidad de consolidar el proceso liderado por el enviado personal del Secretario General, Staffan de Mistura, en torno al plan de autonomía marroquí. El texto en preparación, según varios diplomáticos de la ONU, debería insistir en la «preeminencia» de esta propuesta como la única vía realista de compromiso.
Los medios oficiales argelinos han adoptado un tono particularmente virulento hacia las capitales occidentales. Acusan a Washington, París y Londres de «precipitarse» y de «poner en peligro la estabilidad del Magreb y del Sahel» al apoyar el plan marroquí.
El Khabar evoca un «enfoque ambiguo» de estas potencias, reprochándoles que impongan una lectura «sesgada» de las resoluciones de la ONU.
Estos ataques también traducen una creciente inquietud en Argel, en un contexto en el que Moscú, socio estratégico de larga data, parece ahora menos dispuesto a defender sistemáticamente la posición argelina.
Al tratar de justificar su posible retirada, Argel afirma querer permanecer «fiel a la legalidad internacional», al tiempo que rechaza la dinámica diplomática que sitúa el plan de autonomía marroquí en el centro del consenso mundial. Pero para la mayoría de los miembros del Consejo, esta elección de aislamiento aparece sobre todo como una nueva huida hacia adelante, confirmando el desfase entre la posición argelina y la realidad política del expediente del Sáhara marroquí.
