Rue20 Español/El Aaiún
El reciente período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha sido escenario de renovadas tensiones en torno a la cuestión del Sáhara marroquí, con Sudáfrica y Argelia protagonizando movimientos que reflejan una estrategia coordinada para contrarrestar el creciente apoyo internacional a la iniciativa de autonomía marroquí.
El presidente sudafricano aprovechó su intervención en la Asamblea General para reafirmar el presunto ‘derecho a la autodeterminación’, una postura que evidencia la persistente parcialidad de Pretoria hacia el Polisario y Argelia.
Esta declaración se produce en un contexto en el que la propuesta de autonomía marroquí ha ganado terreno en la arena internacional, siendo considerada por potencias como Estados Unidos, Francia y el Reino Unido como la solución «realista y única» para el conflicto.
Fuentes diplomáticas y analistas políticos señalan que la inclusión del tema por parte de Sudáfrica en la agenda de la ONU responde a una división de roles con Argelia.
Mientras que Argelia se ha enfocado en promover el reconocimiento de Palestina, Sudáfrica ha asumido la tarea de revivir el debate sobre la presunta ‘autodeterminación’, lo que sugiere una coordinación estratégica entre ambos países.
Se restó importancia a la declaración, describiéndola como una referencia pasajera sin mayor trascendencia. Se destacó que el discurso del presidente sudafricano evitó cualquier acusación directa contra Marruecos, lo que indica un cambio de tono respecto a posturas anteriores.
Además, se subrayó que el apoyo interno al Polisario en Sudáfrica no es unánime, como lo demuestra el respaldo del partido del expresidente Jacob Zuma a la iniciativa de autonomía marroquí.
Asimismo, se advirtió sobre la intensificación de las maniobras de Argelia y sus aliados ante la próxima decisión del Consejo de Seguridad sobre el Sáhara Marroquí.
Estas maniobras podrían incluir intentos de prolongar el mandato de la MINURSO sin avances significativos o de limitar sus funciones a la supervisión del cese al fuego.
La declaración del presidente sudafricano podría interpretarse como una reacción ante la creciente influencia de Marruecos en el continente africano y sus esfuerzos por consolidar el apoyo a su propuesta de autonomía.
En conclusión, el Reino de Marruecos continúa enfocándose en la diplomacia constructiva, promoviendo la iniciativa de autonomía y fortaleciendo las relaciones con los países que apoyan su postura.
La estrategia marroquí, basada en el diálogo y el respeto al derecho internacional, busca consolidar el consenso internacional en torno a la solución política del conflicto del Sáhara Marroquí.
