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El conflicto artificial del Sáhara marroquí, uno de los más prolongados en la agenda de las Naciones Unidas, está a punto de entrar en una fase decisiva con el impulso del Proyecto MANSASO, una iniciativa que busca reemplazar la misión MINURSO y enterrar definitivamente la supuesta opción del “referéndum de autodeterminación”, promoviendo en su lugar el plan de autonomía bajo soberanía marroquí.
Respaldado por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, este cambio estratégico podría reconfigurar el enfoque de la ONU y poner fin a décadas de estancamiento.
De MINURSO a MANSASO: Un cambio de paradigma
Desde su creación en 1991, la MINURSO)ha tenido como mandato organizar un presunto referéndum de autodeterminación, un objetivo que nunca se materializó debido a desacuerdos insalvables sobre la elegibilidad de los votantes.
El Proyecto MANSASO (Misión de Asistencia para la Negociación de un Estatuto de Autonomía en el Sáhara) propone una reorientación radical: abandonar la idea del referéndum y centrar los esfuerzos de la ONU en acompañar el proceso de autonomía propuesto por Marruecos en 2007, descrito consistentemente en resoluciones de la ONU como “serio y realista”.
La iniciativa, concebida por el exdiplomático marroquí Mohamed Loulichki en un informe para el Policy Center for the New South (PCNS), busca alinear la misión de la ONU con las realidades políticas y los avances sobre el terreno.
Entre sus implicaciones están la exclusión del Polisario de la Unión Africana y un fortalecimiento del reconocimiento internacional de la soberanía marroquí.
Una ofensiva diplomática liderada por Estados Unidos
El impulso hacia MANSASO cobró fuerza con la gira del asesor presidencial estadounidense Masaad Boulos a finales de julio.
En París, Masaad Boulos se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, para coordinar estrategias.
Posteriormente, su visita a Argelia, sin pasar por Rabat, envió un mensaje claro: Argelia es considerada la parte central en el conflicto. Durante las conversaciones, Masaad Boulos instó a Argelia a aceptar una “solución honorable” basada en la autonomía marroquí, dejando de lado el supuesto referéndum.
El respaldo estadounidense se consolidó con una carta del presidente Donald Trump a SM el Rey Mohamed VI, fechada el 2 de agosto, en la que Washington expresó su apoyo explícito al plan de autonomía y rechazó categóricamente la opción del referéndum.
El nuevo embajador estadounidense en Rabat, Richard Duke Buchan, reforzó esta postura ante el Senado, calificando la autonomía como la “única opción seria y realista”. Además, el senador Marco Rubio, en abril, reiteró el reconocimiento de Estados Unidos a la soberanía marroquí sobre el Sáhara.
Presiones y oportunidades para Argelia
Estados Unidos ha adoptado un enfoque de “zanahoria y palo” hacia Argelia. Por un lado, se han planteado iniciativas en el Congreso, lideradas por figuras como Joe Wilson y Leon Panetta, para clasificar al Polisario como organización terrorista, lo que pondría a Argelia en una posición delicada a nivel internacional.
Por otro lado, Washington ha ofrecido incentivos económicos, como inversiones en el sector energético y minero argelino, para alentar a Argelia a sumarse a una solución que le permita salir airosa.
Mientras tanto, Argelia y el Polisario mantienen su postura tradicional. El 20 de agosto, el presunto ‘líder’ del Polisario, Brahim Ghali, insistió ante la ONU en que el ‘referéndum’ es el “único marco legítimo” para resolver el conflicto, proponiendo incluso ampliar el mandato de MINURSO para incluir la supervisión de derechos humanos. Esta posición, sin embargo, parece cada vez más desconectada de la dinámica internacional.
El papel de Francia y la coordinación con Marruecos
Francia, con su rol histórico de mediador en la región, ha sido clave en la articulación del Proyecto MANSASO. Se espera que el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, visite París para ultimar los detalles de un acuerdo esbozado en la cumbre de 2024 entre el Rey Mohammed VI y el presidente Emmanuel Macron. Este texto busca sentar las bases para una resolución en el Consejo de Seguridad que reformule el mandato de la ONU.
En paralelo, una delegación estadounidense visitó El Aaiún, donde se reunió con el jefe de MINURSO, Alexander Ivanko, para discutir la reducción de los componentes civil y político de la misión, limitándola a la supervisión del alto el fuego. Este paso refleja la transición hacia un enfoque más pragmático y alineado con la propuesta de autonomía.
El momento clave llegará en octubre de 2025, cuando el Consejo de Seguridad debata la renovación del mandato de MINURSO. Estados Unidos, como titular de la pluma en este asunto, planea presentar una resolución para lanzar MANSASO, con el respaldo de Francia y el Reino Unido.
Marruecos, por su parte, trabaja en asegurar el apoyo de miembros no permanentes como Eslovenia, Corea del Sur, Pakistán, Sierra Leona, Dinamarca, Grecia, Guyana, Panamá y Somalia.
El Proyecto MANSASO representa un momento decisivo para resolver un conflicto artificial que lleva medio siglo. Con el respaldo de grandes potencias, Marruecos tiene ante sí la oportunidad de consolidar la marroquinidad del Sáhara como un hecho indiscutible en la arena internacional.
Para ello, Rabat intensifica su diplomacia ofensiva, promueve el desarrollo en las provincias del sur y busca exponer la inviabilidad de la postura argelina.
Mientras Argelia y el Polisario persisten en un discurso que pierde relevancia, la comunidad internacional se está inclinando hacia la autonomía bajo soberanía marroquí como la única vía realista. Octubre de 2025 podría marcar el fin de una era y el inicio de una nueva fase de estabilidad en el Sáhara, bajo la soberanía marroquí.
