Rue20 Español/Rabat
En un nuevo capítulo de la creciente tensión diplomática entre Francia y Argelia, el presidente Emmanuel Macron ha instado a los países del espacio Schengen a implementar una política más estricta en la emisión de visados para funcionarios argelinos.
Esta solicitud, revelada a través de una carta oficial dirigida al primer ministro François Bayrou y publicada por Le Figaro, busca el apoyo europeo para presionar al régimen militar argelino.

Macron ha pedido específicamente a su ministro del Interior que solicite a los países Schengen que consulten con Francia antes de emitir visados de corta duración a funcionarios argelinos y titulares de pasaportes cubiertos por un acuerdo bilateral de 2013.
Esta medida, que busca una mayor coordinación europea, se suma a la decisión de suspender “oficialmente” la aplicación de dicho acuerdo, que eximía de visados a pasaportes diplomáticos y oficiales. Si bien esta suspensión formaliza una práctica ya en vigor desde mayo, la solicitud de cooperación a los países Schengen marca una escalada en la postura de Macron.
La misiva, que Le Figaro describe como un punto de inflexión en la crisis bilateral, reafirma la necesidad de que Francia sea «fuerte y respetada», y argumenta que esto solo se logra mostrando respeto a sus socios, incluyendo a Argelia.
El endurecimiento de la política de visados se produce en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países. Macron ha ordenado a su gobierno actuar con “mayor firmeza y determinación” frente a Argelia, citando específicamente el caso del escritor Boualem Sansal y el periodista Christophe Gliese, ambos encarcelados en el país norteafricano. El presidente francés ha pedido «decisiones adicionales» al respecto, aunque no especificó su naturaleza.
La decisión de Francia de restringir los visados diplomáticos argelinos se remonta a mayo, cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, anunció la “devolución a Argelia de todos los diplomáticos con pasaporte diplomático que actualmente no tienen visado”. Esta medida, según Le Drian, fue una respuesta a la expulsión «injustificada e injustificable» de funcionarios franceses por parte de Argelia.
La solicitud de Macron a los países Schengen representa un intento de internacionalizar la presión sobre Argelia y refleja la creciente frustración de París con el régimen militar argelino. Se espera que esta nueva estrategia genere reacciones tanto en Argelia como en el seno de la Unión Europea.
