Rue20 Español/ Ciudad de México
Por Moisés Amselem Elbaz*
Las recientes declaraciones del presidente del Senado de México, Gerardo Fernández Noroña —quien expresó su «profunda decepción» por la falta de avances en un llamado referéndum saharaui y criticó a Marruecos por el «saqueo de recursos»—, junto con su encuentro con el embajador argelino en México, Mahila Massoud, han reavivado el debate sobre el Sahara Marroquí. Estas posturas, alineadas con la narrativa del Frente Polisario y Argelia, ignoran el contexto histórico, jurídico y político que respalda la soberanía de Marruecos sobre sus provincias del Sur.
Antecedentes históricos: de la descolonización a la reintegración
1. Colonización española (1884-1975): España administró el Sahara como colonia hasta 1975. Durante este período, Marruecos mantuvo reclamaciones históricas basadas en vínculos tribales, culturales y religiosos con las poblaciones locales, consolidados durante siglos bajo la autoridad de los sultanes marroquíes.
2. Dictamen del Tribunal Internacional de Justicia (1975): A petición de la ONU, el TIJ reconoció la existencia de «vínculos jurídicos de lealtad» entre el Sultán de Marruecos y las tribus saharauis, aunque aclaró que estos no equivalían a soberanía territorial. Sin embargo, el fallo desestimó que el territorio fuera terra nullius (tierra de nadie) antes de la colonización española.
3. Acuerdos de Madrid (1975): España, Marruecos y Mauritania firmaron un acuerdo tripartito para transferir la administración del Sahara. Mauritania renunció a sus pretensiones en 1979, tras un conflicto con el Frente Polisario (apoyado por Argelia), y Marruecos asumió la plena administración, consolidando su posición como potencia administradora de facto.
El conflicto y la posición marroquí
El Frente Polisario, creado en 1973 con financiamiento y armamento argelino, proclamó en 1976 la llamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un Estado no reconocido por la ONU y solo aceptado por pocos países. Marruecos, en cambio, defendió su integridad territorial con acciones clave:
– La Marcha Verde (1975): Movilización pacífica de 350.000 civiles marroquíes impulsada por el rey Hassan II, que aceleró la salida española y reafirmó el apego histórico del pueblo marroquí a sus provincias del Sur.
– Iniciativa de Autonomía (2007): Propuesta marroquí avalada por la ONU para otorgar autonomía avanzada al Sahara bajo su soberanía. El Consejo de Seguridad la calificó como «seria, creíble y realista», respaldando un enfoque pragmático basado en el diálogo.
Reconocimiento internacional y dinámicas actuales
Marruecos ha logrado avances diplomáticos sin precedentes:
– Reconocimiento de la soberanía: Más de 100 países, incluidos Estados Unidos (2020), Emiratos Árabes Unidos y numerosos estados africanos, respaldan el Plan de Autonomía o reconocen explícitamente la marroquinidad del Sahara.
– Apoyo de la UE y acuerdos económicos: En 2019, la Unión Europea extendió sus acuerdos comerciales con Marruecos al Sahara, reconociendo los beneficios económicos para la población local.
– Consulados en el Sahara: Más de 30 países, entre ellos 15 africanos, han abierto consulados en Dajla y El Aaiún, legitimando la administración marroquí.
Argelia y el conflicto: intereses geopolíticos
Argelia, principal aliado del Polisario, utiliza el conflicto para minar la influencia regional de Marruecos, en el marco de una rivalidad histórica (ejemplo: cierre de fronteras desde 1994). Su apoyo militar y diplomático al Polisario contrasta con el consenso internacional, que prioriza una solución política dentro de la soberanía marroquí. La RASD, sin territorio efectivo, solo existe en campos de retenidos en Tinduf (Argelia), donde se denuncian violaciones a derechos humanos y malversación de ayuda internacional.
Recursos naturales y desarrollo: mitos vs. realidades
Marruecos ha invertido masivamente en las provincias del Sur:
– Infraestructura: Carreteras, puertos, hospitales y universidades han transformado la región, con una tasa de crecimiento del 7.5% anual.
– Recursos naturales: La explotación de fosfatos y pesca se realiza en conformidad con el derecho internacional y beneficia a la población local. La ONU no prohíbe estas actividades, al considerar a Marruecos potencia administradora.
Reflexión final: soberanía, diálogo y estabilidad
Las declaraciones del Sr. Noroña reflejan una postura parcializada, desvinculada de los hechos históricos y el derecho internacional.
Marruecos, en cambio, ha demostrado compromiso con una solución realista: su Iniciativa de Autonomía garantiza derechos políticos, económicos y culturales a los saharauis, dentro de su integridad territorial.
La comunidad internacional, incluidos organismos como la ONU y la UE, apoya mayoritariamente este enfoque, priorizando la estabilidad regional sobre agendas divisionistas. Mientras Argelia y el Polisario insisten en un maximalismo anacrónico, Marruecos sigue construyendo consensos, desarrollando sus provincias del Sur y fortaleciendo su rol como actor clave en África y el Mediterráneo.
Nota: Las fechas y eventos citados se fundamentan en documentos históricos, resoluciones de la ONU (ejemplo: Resolución 2654 de 2022) y acuerdos internacionales ratificados.
*Colaborador con Rue20.
