Rue20 Español/ Ciudad de México
Por Moisés AMSELEM ELBAZ*
En la pugna entre Estados Unidos y China por la hegemonía tecnológica y comercial, hay un ganador inesperado que emerge en el norte de África: Marruecos. Con una ubicación geoestratégica privilegiada, estabilidad política y una diplomacia pragmática, el Reino de Marruecos se perfila como un actor clave para ambos bloques. Este artículo analiza cómo Marruecos está capitalizando la rivalidad *chino-estadounidense* para convertirse en un hub económico, energético y logístico con proyección global.
*Ubicación geográfica: La estrella del tablero*
Marruecos no es solo la puerta de África: es un cruce de caminos entre tres continentes (Europa, África y América) y dos mares (Mediterráneo y Atlántico). Esto le otorga ventajas únicas:
– Tánger Med: El megapuerto más grande del Mediterráneo (9 millones de contenedores/año) conecta 180 rutas marítimas. Empresas chinas como Huawei lo usan para distribuir productos a Europa y África, mientras empresas estadounidenses como Tesla lo aprovechan para importar componentes de vehículos eléctricos.
– Nador West Med (en construcción): Este nuevo puerto en el Mediterráneo oriental, cercano a la frontera con Argelia, busca descongestionar Tánger y convertirse en un centro logístico para el comercio de gas natural y energías renovables. Su ubicación estratégica facilitará las exportaciones marroquíes hacia Europa y el Sahel.
– Puerto de Dakhla (Atlántico): En fase de planificación, este proyecto en el Sáhara apunta a consolidar a Marruecos como puente entre Europa, África Occidental y América. Con una inversión estimada de $1.2 mil millones, incluirá una zona industrial para procesar pesca, fosfatos y energía eólica.
– Zonas francas industriales: Las plantas de ensamblaje de automóviles (Stellantis, Renault) y aeronáutica (Boeing, Safran) operan a 14 km de Europa, con costos laborales un 60% menores que en España.
*Neutralidad diplomática: Jugar a dos bandas sin enfadar a nadie*
Marruecos mantiene relaciones fluidas con ambos bloques, evitando alinearse abiertamente:
– Con China:
– Es miembro clave de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), con inversiones chinas en infraestructura (ferrocarril de alta velocidad Casablanca-Tánger) y tecnología (parques industriales en Rabat).
– En 2022, el 27% de las importaciones marroquíes vinieron de China (electrónica, maquinaria).
– Con EE.UU.:
– Aliado militar no-OTAN desde 2004, con acceso a bases como Ben Guerir.
– Acuerdos comerciales (TLC vigente desde 2006) y cooperación en energía limpia (proyectos solares con USAID).
– Con Europa:
– Primer proveedor agrícola de la UE (tomates, frutas) y socio en seguridad migratoria.
*África como botín: Marruecos, el «agente doble» económico*
Marruecos ha construido una red de influencia en África que lo hace indispensable para ambos gigantes:
– Inversiones marroquíes en el continente:
– Bancos: Attijariwafa Bank está presente en 25 países africanos.
– Telecomunicaciones: Maroc Telecom domina en Mali, Burkina Faso y Gabón.
– Fertilizantes: OCP Group (mayor exportador mundial de fosfatos) abastece el 70% del mercado africano.
– Atractivo para EE.UU. y China:
– Para China: Marruecos es la plataforma para acceder a materias primas africanas (cobalto, cobre).
– Para EE.UU.: Es un contrapeso a la influencia rusa y china en el Sahel, con proyectos como Prosper Africa.
*Energía verde: El petróleo del siglo XXI*
Marruecos está apostando fuerte por ser un líder en energías renovables:
– Noor Ouarzazate: La mayor planta solar termodinámica del mundo (580 MW), financiada por el Banco Mundial y fondos saudíes.
– Hidrógeno verde: El gobierno planea producir 4 teravatios-hora para 2030, con inversiones alemanas (Siemens) y chinas (PowerChina).
– Litio y cobalto: Aunque no tiene reservas propias, su cercanía a minas en Mali y Níger lo convierte en un futuro centro de procesamiento.
*¿El «Suiza del Sur»?*
Marruecos no tiene el poderío militar de Turquía ni el peso demográfico de Nigeria, pero su agilidad geopolítica lo posiciona como un mediador indispensable en la guerra fría tecnológica. Con puertos como Tánger Med, Nador West Med y Dakhla, el país no solo apuntala su rol logístico global, sino que se erige como un actor capaz de explotar la rivalidad chino-estadounidense sin quemar puentes. Mientras EE.UU. y China se enfrentan, Marruecos construye infraestructura, parques solares y alianzas comerciales. Su éxito dependerá de mantener el equilibrio: ser lo suficientemente útil para ambos gigantes sin convertirse en peón de ninguno. Eso está asegurado por la política de su majestad Mohamed VI donde mantiene intocable la soberanía de la nación.
*Colaborador con Rue20.
