Rue20 Español/Rabat
El Ministerio del Interior francés ha denunciado la expedición de más de mil pasaportes argelinos a ciudadanos en situación irregular en Francia por parte del consulado de Argelia en Toulouse. Este hecho, ocurrido entre mayo y junio de 2025, ha desatado la alarma en el gobierno francés, que considera esta acción una estrategia deliberada para socavar la soberanía francesa.
Según el Ministerio, algunos de los beneficiarios de estos pasaportes estaban sujetos a una Orden de Quitar el Territorio Francés (OQTF), mientras que otros ni siquiera habían sido reconocidos como ciudadanos argelinos por el mismo consulado meses atrás. La posesión de estos documentos les otorga acceso a derechos y dificulta su expulsión, generando una situación de «caos» en los sistemas de identificación y regularización franceses.
El periodista franco-argelino Mohamed Sifaoui respalda las acusaciones del Ministerio y denuncia una «estrategia perversa» del régimen de Tebboune.
Sifaoui argumenta que Argelia instrumentaliza la inmigración para ejercer presión sobre Francia y Europa, utilizando la expedición de pasaportes como una «palanca de chantaje poscolonial». «Ya no es una anomalía administrativa, es un acto político malicioso», afirma.
Esta práctica, aunque no es nueva, ha alcanzado una nueva dimensión. Anteriormente, los consulados argelinos se negaban a emitir salvoconductos para la expulsión de sus ciudadanos bajo OQTF. Ahora, la expedición de pasaportes a indocumentados dificulta, e incluso imposibilita, su repatriación, permitiendo que individuos potencialmente peligrosos, algunos con vínculos con la delincuencia o el islamismo radical, permanezcan en territorio francés.
Como respuesta, el Ministerio del Interior francés ha declarado nulos e inválidos todos los pasaportes expedidos por el consulado argelino de Toulouse. A partir de ahora, cualquier trámite administrativo requerirá un permiso de residencia válido. Esta medida, si bien firme, se considera tardía tras años de lo que se percibe como laxitud por parte de la administración francesa.
Sifaoui considera este incidente parte de una estrategia más amplia del régimen argelino para exportar su crisis interna y desestabilizar Europa. La instrumentalización de la inmigración ilegal se convierte así en una herramienta de presión en un contexto de crecientes tensiones entre ambos países.
