Rue20 Español/Rabat
Tras los disturbios ocurridos en Torre Pacheco, Murcia, a raíz de una agresión a un hombre de 68 años presuntamente por tres inmigrantes, España y Marruecos han hecho un llamado conjunto a la calma y a la condena del racismo.
La agresión desencadenó protestas y disturbios con tintes racistas en la localidad, donde aproximadamente un tercio de sus 40.000 habitantes son inmigrantes, muchos de ellos empleados en el sector agrícola.
Grupos de extrema derecha, según el Ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, aprovecharon la tensión para incitar a la violencia y difundir discursos de odio contra la comunidad inmigrante, especialmente la marroquí.
Ante la escalada de tensión y las muestras de racismo, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, condenó firmemente los hechos a través de redes sociales, afirmando que «el racismo es incompatible con la democracia» y que España es «un país de derechos, no de odio».
El Consulado General de Marruecos en Murcia emitió un comunicado lamentando los acontecimientos y condenando la violencia y la incitación al odio contra la comunidad marroquí residente en Torre Pacheco.
Expresaron su solidaridad con las víctimas y destacaron los esfuerzos de las autoridades españolas para contener la crisis y restablecer la calma. Asimismo, instaron a la comunidad marroquí a la moderación y a seguir las indicaciones de las autoridades locales.
El Consejo de la Comunidad Marroquí en el Extranjero también condenó todas las formas de violencia, racismo y estigmatización haciendo hincapié en la importancia del respeto mutuo, la dignidad humana y la cohesión social.
El alcalde de Torre Pacheco, Pedro Ángel Roca, confirmó que la situación está bajo control gracias a la intervención de las fuerzas de seguridad. Roca hizo un llamado a combatir la delincuencia y a erradicar cualquier manifestación de radicalismo de extrema derecha.
El Ministro del Interior, Grande-Marlaska, acusó al partido Vox de estar detrás de la violencia, señalando que «grupos organizados» instigaron los disturbios y culpó al partido por su discurso sobre la «inmigración criminal», que considera una incitación a la violencia y el racismo.
Los altercados se originaron tras la agresión al hombre de 68 años cerca del cementerio de la localidad. Este incidente provocó protestas vecinales y la formación de patrullas ciudadanas, situación que fue aprovechada por grupos de extrema derecha para promover la violencia y el discurso de odio.
