Rue20 Español/Rabat
El ambicioso proyecto argelino del gasoducto transahariano (TSGP), concebido para transportar gas natural desde Nigeria hasta Europa a través de Níger, ha sufrido un duro golpe con la retirada oficial de Níger.
Este anuncio confirma el estancamiento de la iniciativa argelina, mientras que el proyecto competidor, el gasoducto Nigeria-Marruecos, continúa consolidando apoyos y ganando credibilidad internacional.
Inseguridad y falta de transparencia condenan al TSGP
La decisión de Níger de abandonar el TSGP, un proyecto que prometía transportar hasta 30 mil millones de metros cúbicos de gas al año, subraya las crecientes dudas sobre su viabilidad.
El gasoducto, que debía atravesar zonas de alta inseguridad en el Sahel, se ha visto lastrado por la inestabilidad regional y la falta de transparencia en su estructura financiera e institucional.
Fuentes cercanas al Gobierno nigerino citan la falta de garantías de seguridad y la opacidad del proyecto como factores determinantes en su decisión. Este revés se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Niamey y Argel, exacerbadas por incidentes recientes como el derribo de un dron maliense por el ejército argelino y el deterioro de las relaciones diplomáticas entre Argelia y los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES).
La retirada de Níger asesta un golpe significativo a la credibilidad del TSGP, un proyecto que ya era considerado por muchos expertos como poco realista desde su relanzamiento en 2022.
La falta de compromiso firme por parte de los financiadores internacionales y la reticencia de otros países a unirse al proyecto evidencian el creciente aislamiento de la iniciativa argelina.
Nigeria-Marruecos: Una alternativa viable cobra impulso
En contraste, el gasoducto Nigeria-Marruecos, un proyecto de 5.600 km de longitud que atravesará 13 países de África Occidental, se perfila como la alternativa viable para la integración energética regional.
Con una capacidad proyectada de entre 15 y 30 mil millones de metros cúbicos de gas al año, el proyecto ha logrado atraer el apoyo de más de diez países africanos a través de memorandos de entendimiento. La fase de movilización de fondos ya está en marcha, con el respaldo de instituciones regionales e internacionales.
Argelia se aísla mientras Marruecos consolida su liderazgo regional
Impulsado por SM el Rey Mohammed VI de Marruecos, el gasoducto Nigeria-Marruecos se enmarca en una estrategia más amplia de codesarrollo, integración económica africana y seguridad energética.
El proyecto ha generado un considerable interés internacional, incluyendo la reciente expresión de interés por parte de Estados Unidos para invertir en él.
Además, se han completado estudios ambientales y técnicos avanzados, lo que refuerza la viabilidad del proyecto.
La retirada de Níger del TSGP no solo representa un revés para Argelia en el ámbito energético, sino también un revés diplomático que pone de manifiesto su creciente aislamiento en el continente.
Mientras tanto, el gasoducto Nigeria-Marruecos, impulsado por Marruecos, consolida su posición como un proyecto estratégico para la región, atrayendo a un número creciente de socios africanos, europeos e internacionales en busca de soluciones sostenibles a la crisis energética global.
Este cambio de rumbo refleja una realineación de las alianzas africanas en torno a iniciativas consideradas más creíbles, estables y promotoras del desarrollo.
