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jueves, junio 4, 2026

Comisión Europea ratifica legitimidad de las exportaciones de tomates marroquíes a UE

 

Rue20 Español/El Aaiún

La Comisión Europea ha puesto fin a la controversia que rodeaba las exportaciones marroquíes de tomates a la Unión Europea. Acusado por algunos eurodiputados españoles de exceder fraudulentamente los contingentes arancelarios, Marruecos ve su posición aclarada y reforzada: no se ha detectado ninguna irregularidad.

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La respuesta de Bruselas es inequívoca. Interpelada por la eurodiputada española Carmen Crespo, figura influyente del mundo agrícola andaluz, la Comisión ha llevado a cabo un examen exhaustivo del cumplimiento por parte de Marruecos del acuerdo de asociación firmado en 2012. Al término de esta verificación, el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, ha afirmado que no se ha identificado ningún fraude en las operaciones de exportación marroquíes.

«Las exportaciones marroquíes que superan el contingente fijado no son ilícitas siempre que estén sujetas a los derechos de aduana apropiados. Esto es exactamente lo que se ha observado», ha declarado Hansen, rechazando de plano las alegaciones de incumplimiento. Entre 2019 y 2024, los operadores marroquíes han pagado más de 81 millones de euros en derechos de importación sobre los volúmenes fuera de contingente.

Esta polémica surgió en un ambiente tenso, marcado por una revuelta agrícola sin precedentes en el sur de Europa. En una pregunta escrita dirigida a la Comisión, Carmen Crespo denunció lo que calificó de «fraude» y estimó una pérdida fiscal de más de 71 millones de euros para las arcas europeas. Una estimación manifiestamente infundada, a la luz de las cifras comunicadas oficialmente.

El trasfondo de esta iniciativa es claro: la ira que se extiende por las zonas rurales españolas, donde los productores de tomate llevan meses denunciando una competencia que consideran desleal.

En febrero, agricultores de la región de Algeciras se manifestaron contra los productos procedentes de Marruecos, acusados de «calidad inferior» y de «hundir los precios» en el mercado común. Con pancartas en mano, exigían un endurecimiento de las normas de importación.

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Pero las cifras hablan por sí solas: el sector marroquí no deja de ganar terreno, y lo hace con total transparencia.

Entre 2014 y 2023, la producción nacional de tomates ha pasado de 1.230 millones de kilos a 1.440 millones, lo que supone un aumento de más del 17%. Este rendimiento se explica por las fuertes inversiones en la modernización de los invernaderos, la mejora de los rendimientos y el acceso a nuevos mercados.

Marruecos se ha convertido en un actor clave en el mercado europeo del tomate, rivalizando con los grandes productores de la cuenca mediterránea.

Gracias a unas condiciones climáticas favorables y a una mano de obra cualificada, el Reino ha conseguido combinar calidad y competitividad. Un éxito que no contraviene en absoluto los compromisos adquiridos en el marco de su acuerdo de asociación con la UE.

Para las autoridades marroquíes y los exportadores del sector, esta aclaración es una victoria. No sólo refuerza la legitimidad del modelo agrícola nacional, sino que también refuerza la credibilidad de las relaciones comerciales bilaterales.

Más allá de la polémica, este caso pone de manifiesto una tensión más amplia entre la apertura de los mercados y la presión social que sufren los agricultores europeos. Mientras la transición agrícola se perfila como un reto fundamental para la soberanía, el ejemplo marroquí demuestra que un país tercero puede, respetando las normas, ganar cuota de mercado gracias a la calidad de su oferta.

Por su parte, la Comisión Europea parece decidida a mantener una lectura estricta pero justa de los acuerdos comerciales. Y a recordar, entre líneas, que ser un competidor no significa ser un defraudador.

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