Rue20 Español/ Fez
Buscando cerrar la crisis diplomática que ha estancado las relaciones hispano-argelinas durante casi tres años, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, se reunió con su homólogo argelino, Ahmed Attaf, en la cumbre del G20 en Johannesburgo, con el objetivo de aliviar la situación y abrir una nueva etapa.
La tensión entre España y Argelia comenzó en marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez respaldó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara, lo que Argelia consideró una traición debido a su apoyo a los separatistas del Polisario.
Según la prensa española, España ha enfatizado la normalización de las relaciones, mientras que Argelia se ha mostrado más cautelosa. Esta situación provocó una crisis económica que afectó a empresas españolas debido a restricciones bancarias impuestas por Argelia, las cuales fueron levantadas en noviembre de 2023.
Sin embargo, a pesar de la crisis, el suministro de gas argelino a España se mantuvo con normalidad. En 2024, Argelia sigue siendo su principal proveedor, con un 38,5% del total, según datos revelados por La Razón.
Por otra parte, Argelia también ejerce presión en el ámbito migratorio. España busca restablecer la cooperación en este aspecto con su vecino oriental, que ha rechazado las repatriaciones desde el inicio de la crisis. Esta postura ha contribuido significativamente al aumento de las llegadas irregulares de migrantes, registrando un incremento del 200% en el último año.
Con el fin de avanzar hacia una normalización progresiva, el país ibérico ha evitado pronunciarse sobre el secuestro del activista argelino Hichem Aboud, además de agradecer la colaboración de Argelia en la liberación de un ciudadano español retenido en el desierto argelino.
A pesar de estos gestos, Argel sigue reacia a invitar a altos cargos del gobierno español a su territorio, manteniendo suspendido el Tratado de Amistad entre ambos países sin mostrar ninguna intención de restablecerlo.
