Rue20 Español/Rabat
Ante una crisis oleícola sin precedentes provocada por una sequía devastadora, Marruecos ha recurrido a Brasil como nuevo proveedor de aceite de oliva, un producto fundamental en la gastronomía del país.
Esta decisión marca un cambio significativo en la estrategia de abastecimiento del reino, que tradicionalmente dependía de productores mediterráneos como España y Túnez.
La sequía ha golpeado duramente la producción nacional, con una disminución estimada del rendimiento superior al 60% en regiones clave como Fez-Mequínez y Marrakech-Safi para la campaña 2024-2025.
Expertos predicen que esta será una de las peores cosechas en la historia del sector oleícola marroquí. El impacto en los precios ya se siente en los mercados locales, donde el precio del aceite de oliva ha superado los 120 dirhams, más del doble del promedio de años anteriores.
«Enfrentado a una crisis oleícola sin precedentes, Marruecos ha autorizado la importación de aceite de oliva brasileño para mitigar los efectos de una sequía crónica que ha desplomado la producción nacional a niveles alarmantes», reportó Barlamane.com.
La elección de Brasil como proveedor se atribuye a la creciente reputación del país sudamericano en el mercado internacional del aceite de oliva. Gracias a la implementación de rigurosos controles de calidad y modernas técnicas de extracción, Brasil ha logrado producir aceites de alta calidad, ganando reconocimiento internacional.
Esta nueva alianza comercial refuerza la cooperación existente entre Marruecos y Brasil. Marruecos es un importante proveedor de fosfatos para la agricultura brasileña, mientras que Brasil es el principal proveedor de carne de vacuno y de ave para el reino. Se espera que esta colaboración se expanda a otros sectores, incluyendo tecnologías agrícolas y sistemas de riego, con la posibilidad de futuros acuerdos bilaterales.
La decisión de importar aceite de oliva brasileño, aunque necesaria para afrontar la escasez actual, subraya la gravedad de la crisis que enfrenta el sector oleícola marroquí. La sequía prolongada no solo amenaza la producción de un producto esencial en la dieta y la cultura marroquí, sino que también impacta la economía del país y el sustento de miles de familias que dependen del cultivo de la oliva.
