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En un movimiento que podría inflamar las tensiones con Estados Unidos, Argelia ha reanudado secretamente los envíos de petróleo crudo a Cuba, según revelaciones de la plataforma de monitoreo marítimo TankerTrackers.com.
Este apoyo energético clandestino llega en un momento de profunda crisis energética en la isla caribeña y subraya la compleja red de alianzas geopolíticas que la rodean.
La acción de Argelia parece estar directamente relacionada con su apoyo al Frente Polisario, utilizando el petróleo como moneda de cambio para mantener el respaldo diplomático de Cuba a los separatistas.
La entrega discreta de petróleo argelino este mes a La Habana, confirmada por TankerTrackers.com, trasciende la simple ayuda entre aliados.
Ilustra la disposición de Argel de invertir considerablemente para asegurar el apoyo cubano al Polisario, incluso a riesgo de provocar la ira de Washington.
Este apoyo se produce en un momento en que Cuba sufre una grave crisis energética, exacerbada por las sanciones estadounidenses reimpuestas tras el regreso de Donald Trump a la presidencia en 2025.
La relación entre Argelia y Cuba, históricamente cimentada en la solidaridad ideológica, atraviesa un período turbulento.
Informes de prensa indican que Cuba exigió a Argelia en 2024 el pago de una deuda de aproximadamente 500 millones de dólares, relacionada con la formación militar y técnica de miembros del Polisario.
Ante la demora en el pago, La Habana habría amenazado con expulsar a los combatientes del Polisario de su territorio, colocando a Argelia en una posición precaria.
El envío secreto de petróleo parece ser una respuesta a esta presión financiera. Argelia, incapaz de permitirse la pérdida de un aliado tan estratégico en su campaña pro-Polisario, busca apaciguar a La Habana.
Sin embargo, esta transacción se realiza en un contexto internacional delicado. Con el endurecimiento de las sanciones estadounidenses contra Cuba bajo la administración Trump, Argelia se arriesga a sufrir represalias por proporcionar ayuda energética a un régimen sancionado.
Las sanciones estadounidenses, que incluyen la reincorporación de Cuba a la lista de Estados que apoyan el terrorismo, han agravado la crisis energética de la isla. Solo seis de las quince centrales eléctricas de fuel oil están operativas, y la escasez de combustible limita el uso de generadores diésel. La Habana sufre cortes de electricidad de hasta diez horas, mientras que las zonas rurales enfrentan apagones de hasta veinte horas.
Aunque Cuba ha dependido históricamente de Venezuela para su suministro de petróleo, la crisis económica en ese país ha reducido drásticamente los envíos. A pesar de los esfuerzos de otros países, como México, para compensar el déficit, las necesidades energéticas de Cuba siguen sin cubrirse.
En este contexto, los envíos secretos de petróleo argelino son una apuesta arriesgada. Washington, particularmente bajo la administración Trump, podría interpretar esta acción como hostil. La desconfianza preexistente hacia Argelia, alimentada por sus vínculos con Rusia y las preocupaciones expresadas por figuras como el Secretario de Estado Marco Rubio, aumenta el riesgo de represalias. El apoyo clandestino de Argelia a Cuba pone de manifiesto las complejas dinámicas geopolíticas en juego y podría tener consecuencias significativas para todas las partes involucradas.
