Castillo vuelve a joder al Perú por su acercamiento al Polisario

A pesar del grave error de Castillo de apoyar al Polisario, Marruecos está llamado a seguir apostando, acercándose, dialogando y apoyando a los peruanos

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Rue20 Español/ Mohammedia

Toufiq Slimani

“¿Cuándo se jodió el Perú?”, la reflexión interrogativa planteada por el escritor peruano y Premio Nobel de Literatura de 2010, Mario Vargas Llosa, en la famosa frase inicial de su obra maestra ‘Conversación en la Catedral (1969), se aplica también al Perú de hoy presidido por el maestro populista-comunista, Pedro Castillo.

En realidad, el Perú no se jodió en un tiempo determinado y se acabó. El verbo conjugado en el pretérito indefinido rompe aquí las reglas con Castillo ya que sirve para la actualidad.

La política irracional y populista de Castillo sigue jodiendo todos los días al Perú. Cuando se rompe con la legalidad internacional, cuando se apoya al separatismo, cuando se defiende a las milicias, se sigue jodiendo el Perú.

Que me perdone Vargas Llosa, el Perú se jodió y Castillo sigue también jodiendo al Perú.

El canciller Miguel Ángel Rodríguez Mackay trató con su renuncia irrevocable ayudar a ‘desjoder’ al Perú, y a que no se siga jodiendo al país.

«Guiado por mis formas y convicciones, y luego de conversar con el SPR Pedro Castillo, a su llegada a Lima, informo que he presentado mi renuncia irrevocable como Canciller», tuiteó ayer viernes Miguel Ángel  Rodríguez tras sus diferencias abismales con Castillo a nivel de Política Exterior.

«Como hombre de Estado, siempre forjado en sólidos principios ampliamente conocidos, he acompañado su gestión durante este mes y 4 días en el cargo que me confió. En este periodo, el objetivo trazado fue revitalizar la Política Exterior del Perú, corrigiendo errores y tratando de fortalecer el derrotero de la vida internacional de nuestro país, siempre desde la rigurosidad de lo académico y lo profesional y teniendo como guía a los grandes personajes y referentes de la diplomacia peruana y del derecho internacional», subrayó Rodríguez Mackay en la carta de renuncia dirigida a Castillo.

El nombramiento de Miguel Rodríguez Mackay como ministro de Exteriores el pasado 5 de agosto fue muy decisivo. El nombramiento en sí fue una muy buena declaración de intenciones para dejar atrás la diplomacia ideológica y utópica anunciada tras la llegada de Pedro Castillo a la Presidencia del Estado en 2021.

La decisión peruana de apoyar la soberanía marroquí sobre el Sáhara y respaldar el Plan de Autonomía para el Sáhara planteado por Marruecos desde 2007, ha sido posible gracias al canciller renunciado, al buen trabajo hecho por la diplomacia marroquí: el Ministerio de Exteriores, el embajador marroquí en Perú, Amin Chaoudri, el Senado marroquí y los especialistas y periodistas hispanistas marroquíes.

Hubo quienes acusaron a Mackay de ser amigo del embajador marroquí y de Marruecos, pero los mismos no saben que el mejor diplomático es el que tiene muchos contactos y una visión estratégica. Mackay supo entender que el Perú gana mucho con Marruecos que con una milicia.

Pero la insistencia de Pedro Castillo de seguir los pasos de su homólogo colombiano, Gustavo Petro, aceleró la salida del canciller Miguel Rodríguez Mackay y podría hacer estallar el Gobierno peruano.

No se puede decir que el factor del Sáhara marroquí fue el único detonante de la renuncia, sino que hay otros dos factores. «El canciller declinó luego de una evidente incompatibilidad respecto a la posición entre su sector y el presidente Pedro Castillo sobre, por ejemplo, el Acuerdo de Escazú, el reconocimiento de la República de Saharaui y la adhesión del Perú a la Convemar», escribió el diario peruano El Comercio ayer.

La salida del canciller Miguel Rodríguez Mackay del Gobierno no era inesperada. El presidente Castillo declaró sus intenciones anteayer jueves mediante un tuit: «A un año de establecer relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática, nos reafirmamos en persistir la defensa de su autodeterminación soberana».

Horas después, ayer viernes, en un evento oficial en Torre Tagle, Rodríguez Mackay, dio señales de una posible ruptura. “No como otros que, por cuidar sus puestos y sus cargos, prefirieron dejar allí, arrinconada la tesis. Para eso no se tiene poder y para eso no se gobierna. Hay que tener carácter en temas de Estado y soy consecuente con lo que uno piensa. Si no, entonces nos convertimos en fantoches de nuestro propio libreto”, señaló según citó El Correo peruano.

Las palabras del exministro de Exteriores no sentaron bien en la Presidencia del Estado. Pocos minutos después de estas declaraciones del entonces canciller, Pedro Castillo desde Cusco aseguró que “no hay nada que discutir” sobre la soberanía del Perú sobre las 200 millas, argumento esgrimido por quienes se oponen a la Convemar, según la misma fuente.

“Nosotros somos respetuosos de la Constitución y debemos seguir defendiendo el último milímetro no solo del mar que tenemos sino del territorio nacional. Ha habido, en todo caso, algunas informaciones que estamos corrigiendo, voy a sentarme a conversar con nuestro canciller y tranquilo no hay nada que discutir ahí”, alegó Castillo durante su visita a las ruinas de Quillarumiyoc, en Cusco.

Ángel Rodríguez Mackay salió del Gobierno. Ahora todos los escenarios son posibles, incluso un posible restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Lima y el Polisario.

Sin embargo, las semillas de la gran decisión del Estado Peruano de romper relaciones diplomáticas con el Polisario el mes pasado siguen cultivadas en las tierras peruanas.

La política exterior de los países se basa en los intereses, sobre todo, si estamos hablando de un nuevo orden regional y mundial. Castillo hace todo lo contrario.

Un vistazo atrás

Perú mantuvo sus primeros contactos diplomáticos con el Polisario en mayo de 1987. Nueve años después, Marruecos desmontó la falsa teoría separatista, ya que el Gobierno de Alberto Fujimori rompió con el Polisario y restableció la normalidad diplomática con Marruecos. Una normalidad que se alteró en septiembre de 2021 tras la llegada de Pedro Castillo al Poder.

En un año pasaron muchas cosas bajo la alcantarilla de Castillo que ha perdido casi la mayoría parlamentaria. Por ejemplo, el Congreso no autorizó su viaje a Colombia para participar el pasado 7 de agosto en la toma de posesión de Gustavo Petro. En agosto pasado el Perú rompió con el Polisario. Hoy Castillo se acerca al Polisario sin romper con Marruecos.

Hay optimismo y esperanza 

A pesar del grave error de Castillo de apoyar al Polisario, Marruecos está llamado a seguir apostando, acercándose, dialogando y apoyando a los peruanos.

Rabat debe aprovechar el factor de la buena relación que mantiene el embajador de Marruecos en el Perú, Amin Chaoudri, con los políticos y diplomáticos peruanos, entre ellos el exministro de Asuntos Exteriores, Miguel Rodríguez Mackay.

La política exterior es un ejemplo de como Castillo está jodiendo al Perú.

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