Rue20 Español/ Uchda
La reconciliación de España con Marruecos, al apoyar la marroquinidad del Sáhara, desató la ira del régimen militar argelino que entró en estado de shock, no sabiendo hacer otra cosa que el chantaje a España. Primero, retirar a su embajador en Madrid, contemplar una subida de precios de gas en un momento donde España ya buscó su sustituto en el gas americano, y luego reforzar la cooperación energética con Italia en detrimento de España.
Los chantajes del país magrebí no han sido oportunas sino que jugaron en su contra. Consciente de ello, el presidente del país, Abdelmadjid Tebboune salió, ayer sábado, en una entrevista ante periodistas argelinos, donde culpó a su homólogo español, Pedro Sánchez, de haber provocado la ruptura de «la buena relación» entre los dos países.
El presidente argelino se refirió a la carta que Sánchez envió al rey de Marruecos, Mohamed VI, donde calificó la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara como la base “más seria, realista y creíble” para resolver el conflicto.
Tebboune dijo, de manera paradójica, que tiene problemas con el Gobierno de Pedro Sánchez y no con el Estado español.
“Con los españoles, con el Estado español, teníamos buenas relaciones. De hecho, había cercanía, como con Italia. Pero el presidente español es quien decidió romper todo esto. El presidente del Gobierno, no España”, dijo el presidente argelino.
“Pero debo decir que nuestra postura es en relación al Gobierno, no contra España. Hay que diferenciar entre el actual Gobierno y el Estado español. Con el Estado español tenemos lazos muy fuertes”, agregó al respecto.
Con sus afirmaciones, Tebboune deja claro lo que se venía circulando en algunos medios hace semanas: el régimen de Argelia quiere derrocar al Gobierno de Sánchez. Además, con sus declaraciones Tebboune pretende separar Gobierno y Estado sin darse cuenta que España es un país democrático y que el Gobierno es buena parte de la voluntad del pueblo español. Y que el Gobierno es el que gobierna.
Otro argumento también es que si lo que dice hubiera sido verdad (Argelia país observador), Argelia no habría retirado a su embajador en Madrid, ya que el nombramiento de los embajadores es cuestión de Estado y no de Gobierno.
