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Naoufal Bouamri
La actual crisis ucraniano-rusa, o mejor dicho, la invasión de las fuerzas rusas a las tierras de Ucrania en un intento de derrocar a su gobierno pro-occidental y establecer otro gobierno pro-ruso que formaría la extensión del nuevo emperador dentro de Kiev para detener cualquier avance de la OTAN y de Europa en las inmediaciones de la Gran Rusia, a la que Putin quiere devolverle su geografía histórica que pertenecía a la época soviética, ha demostrado de modo muy claro la impotencia e incapacidad del Occidente frente a la ofensiva rusa.
El Occidente europeo tiene la responsabilidad política y moral de las consecuencias de la situación en su conjunto, porque desde el comienzo de la convulsión de la situación, no dejaba de alentar al presidente ucraniano a tomar posiciones totalmente antirrusas hasta llegar a la etapa de verdadera hostilidad entre él y Rusia.
Esta hostilidad se ha convertido ahora en un conflicto militar entre ambos países. Los datos sobre el terreno dejan claro que al final Putin ganará la batalla, a pesar de la resistencia mostrada por el ejército ucraniano, es sólo una cuestión de tiempo; porque no existe un equilibrio militar entre ambos ejércitos y por la traición del Occidente al abstenerse de proteger y defender las tierras ucranianas. Las tropas rusas ya pudieron llegar hasta la capital Kiev a la espera de ganar la batalla militarmente, siempre y cuando la puerta a la negociación esté cerrada.
La crisis reveló claramente la verdadera cara del Occidente, que quiere que Ucrania luche y sea destruida en nombre de Europa.
Esa cara dejó caer todos los valores occidentales de los cuales se jactaba Europa, los valores de libertad, solidaridad,…
Este discurso no es sino una carta que se levanta frente a los países débiles, especialmente los países del sur, dentro de un gran juego… El juego de intereses que Putin supo bien cómo usarlos para poner al desnudo a Europa, que se inclinó al gas ruso y a sus intereses económicos que tiene con Rusia.
Si la situación actual parece ser un conflicto militar desigual entre las fuerzas militares ucranianas y rusas, hay otra imagen de un conflicto vinculado a la situación general en Europa, que ha estado empujando al presidente ucraniano a crear más tensiones frente al Oso Ruso, parece haber sido engañado ante los ojos del mundo, que seguirá siendo testigo de la transformación de Europa en un bloque sin poder, y que Putin lo devolvió al escenario que había entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, con la diferencia de que la situación actual indica el colapso de los valores europeos que Europa ha estado planteando desde la primera y segunda revolución francesa….
Desafortunadamente, Europa, que impulsó a Ucrania a enfrentarse a Rusia, no ha movido ahora ningún mecanismo de solidaridad militar, o humanitario por lo menos, con el pueblo ucraniano y los inmigrantes que residen allí, en su mayoría son estudiantes, que ahora migran hacia los países vecinos como refugiados civiles huyendo de los bombardeos y enfrentamientos militares en bajas temperaturas.
Europa parece ser incapaz de mostrar cualquier tipo de solidaridad con el pueblo ucraniano, ni siquiera desde el lado humanitario. Estas personas, junto con los inmigrantes que residen allí, son considerados las primeras víctimas de este conflicto que se les impuso a causa del engaño europeo que se practicó sobre Ucrania.
Ésta no fue la primera vez que el mundo descubriera la falsedad de las consignas del Occidente, ya que Italia probó anteriormente, a su vez, la amargura de esta situación cuando fue invadida por el Coronavirus al comienzo de este brote, causando la muerte de un gran número víctimas del pueblo italiano, mientras que el Occidente y Europa no se mostraron nunca solidarios con este país europeo, negándose a ofrecerle ninguna ayuda médica.
La lección actual es una lección que debemos sacar y tomar muy en consideración para hacer que el resto del mundo tenga mucho cuidado con Europa y estas transformaciones que está viviendo el Viejo Continente tanto a nivel moral y ético como a nivel político.
La lección actual demuestra que la apuesta total por Europa es una apuesta semi fracasada, sobre todo por parte de los países del sur, que no deben poner todos sus “huevos” económicos y diplomáticos en la canasta de Europa.
En cuanto a Marruecos, se puede decir claramente que era inteligente y buen lector de estas transformaciones que Europa ha experimentado y sigue experimentando cuando optó por diversificar sus asociaciones económicas, políticas y culturales con los diversos grandes bloques, con la Unión Europea, los Estados Unidos de América, etc., sin dar la espalda a China y Rusia…
Esta diversidad de asociaciones es lo que hizo que Marruecos estuviera protegido y fuera capaz de resistir frente a Europa y algunos de sus países en los repetidos intentos que se hicieron para torcer el brazo de Marruecos desde el aspecto económico y nacional.
Marruecos ha sido consciente de todos estos cambios que ha vivido Europa, lo que se reflejó en las distintas gestiones diplomáticas que ha ido realizando a nivel regional e internacional, plasmadas en los discursos del Rey, que ha destacado en reiteradas ocasiones la multiplicidad y diversidad de alianzas establecidas por Marruecos, y lideró una verdadera batalla contra la Unión Europea cuando intentaba explotar los acuerdos de intercambio pesquero y agrícola para presionar a Marruecos a afirmar la independencia y soberanía de su decisión diplomática y económica, que terminó a favor de Marruecos y en aras de proteger sus intereses nacionales frente a Europa.
Marruecos fue un buen lector de lo que ocurre en la Unión Europea. Marruecos, cuando anunció el gran cambio estratégico en su diplomacia, no era un mero país diplomático novato, o gobernado por reacciones de los demás países, sino que se basó en datos que se leyeron con un alto espíritu patriótico y con una mente estratégica y de inteligencia muy sabia.
Europa vive hoy en día las últimas etapas de sus inflexiones estratégicas en la región en su conjunto.
La crisis actual producirá el retorno a la bipolaridad que liderará el mundo, a saber: los Estados Unidos de América – Rusia y China – Irán.
Ésa es la nueva ecuación que surgirá después de la crisis Rusia – Occidente, cosa que debemos captar con inteligencia y actuar en el futuro, tomándolo en cuenta.
Traducción: Mohamed Charbi
