Análisis. Marruecos y Bolivia, llamados a retomar sus relaciones bilaterales

El Gobierno de Bolivia está llamado a salir de su caparazón ideológico si de verdad aspira a lograr éxitos a nivel de sus relaciones exteriores

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Rue20 Español / Mequínez 

 

Mohamed Charbi 

 

El Reino de Marruecos mantiene muy buenas relaciones con la mayoría de los países de América Latina y del Caribe. 

 

Estos vínculos se consolidan cada día más, gracias a la nueva diplomacia política que viene adoptando Marruecos durante estos últimos años. 

 

Sin olvidar también el gran papel que están desempeñando las embajadoras y los embajadores de Marruecos en esta región, para reforzar aún más las relaciones de amistad y cooperación entre el Reino y los países del continente latinoamericano. 

 

A través de su presencia diplomática en la región, Marruecos ha logrado consolidar su imagen como un país estable y digno, y con el que se pueden construir relaciones fructíferas mediante la apertura de canales de comunicación y cooperación.

 

Sin embargo, y porque no hay regla sin excepción, existen algunos países latinoamericanos que se niegan a consolidar sus relaciones con Marruecos por motivos ideológicos.

 

Este grupo de países aún no ha podido trazar un rumbo estable para sus relaciones con los países del mundo, debido a que su política exterior sigue dependiendo de la orientación ideológica del partido ganador en las elecciones presidenciales.

 

Como es el caso de Bolivia, país que sigue estando dentro de círculos viciosos que no pueden llevar a ningún puerto. 

 

Este país sigue aferrándose a ideologías muy remotas, que datan de la época de la guerra fría, de las cuales uno no puede sacar absolutamente nada concreto. 

 

El mundo está en constante transformación, ya no sirven para nada las ideologías si no conducen a la apertura, la cooperación, la prosperidad, etc. 

 

Al pueblo boliviano no le importan las ideologías estériles que no traen nada útil a su país. 

 

Hoy en día, varios países están tejiendo relaciones con grandes Estados del mundo para crecer, lograr el desarrollo, conseguir la prosperidad para sus pueblos,…

 

No tiene ningún sentido entablar relaciones con Estados ficticios que ni siquiera existen en la realidad y que, además, no pueden aportar nada. 

 

Es hora de quitar las gafas del pasado para poder ver con claridad la realidad del presente, ya que las ideologías no nos dejan ver las cosas tal como son ni aceptar o abrirse a los demás. 

 

El Gobierno de Bolivia está llamado a salir de su caparazón ideológico y a poner los intereses del país por encima de todo, si de verdad está aspirando a lograr éxitos en sus relaciones exteriores. 

 

Marruecos y Bolivia, si trabajan juntos, pueden construir una asociación estratégica muy fructífera en todos los ámbitos, dado que ambos países disponen de recursos de suma importancia.

 

Se destaca aquí la importancia de fortalecer la cooperación Sur-Sur entre ambos países, en un nuevo marco de relaciones internacionales en el que prime la cooperación, el respeto y el equilibrio entre los dos Estados.

 

En cuanto a la cuestión del Sáhara marroquí, Bolivia es uno de los pocos países que siguen apoyando la tesis de los separatistas debido a la continuación del partido gobernante en el poder y no porque se trate de una política de Estado.

 

En este contexto, cabe recordar que durante el mandato de Jeanine Áñez Chávez que asumió el cargo de presidenta del Estado Plurinacional de Bolivia con carácter interino​ luego de la crisis política en Bolivia de 2019, desde el 12 de noviembre de 2019 hasta el 8 de noviembre de 2020, Bolivia decidió suspender sus vínculos con la pseuda República Árabe Saharaui Democrática (RASD) para dar un impulso a la cooperación bilateral con Marruecos, en un cambio de política exterior.

 

El Ejecutivo transitorio de Jeanine Áñez manifestó en su momento su apoyo a «los esfuerzos de las Naciones Unidas y de la comunidad internacional a fin de que las partes puedan alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable».

 

Además, durante el Gobierno interino, Marruecos y Bolivia coincidieron en el propósito de fortalecer sus relaciones bilaterales, «en base a los principios del respeto mutuo, de soberanía e integridad territorial, la no agresión, la no interferencia en los asuntos internos de cada uno, la igualdad, el beneficio mutuo y la coexistencia pacífica, así como desarrollar y profundizar las relaciones de amistad, una asociación sólida y una solidaridad plena y activa entre ambos países».

 

Ambos países iban a impulsar la vigencia del Mecanismo de Consultas Bilaterales del 9 de diciembre de 1999, el Convenio de Cooperación Económica, Científica y Técnica de 22 de agosto del año 2000 y el Memorándum de Entendimiento de cooperación bilateral en los campos de minería, metalurgia y de la Industria de Fertilizantes Fosfatados; así como establecer una Comisión Mixta boliviano-marroquí. 

 

En síntesis, se puede decir que Marruecos y Bolivia – dos países que se necesitan – están llamados a retomar sus relaciones bilaterales tras años y años de distanciamiento, para estar a la altura de las expectativas de los pueblos amigos marroquí y boliviano.

 

Gracias a las excelentes relaciones del Reino de Marruecos con los países hermanos africanos y árabes, Marruecos constituye para Bolivia la puerta de entrada a África y a los países árabes. Por su parte, Bolivia es la puerta de entrada de Marruecos a la región andina.

 

 

Referencias 

 

https://www.cancilleria.gob.bo/webmre/node/3790

 

https://www.google.com/amp/s/www.lavanguardia.com/politica/20200121/473031185108/bolivia-suspende-relaciones-con-el-sahara-para-impulsarlas-con-marruecos.html%3ffacet=amp

 

https://correodelsur.com/politica/20200124_marruecos-reconoce-al-gobierno-de-bolivia.html

 

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