Rue20 Español/Rabat
El jefe del Gobierno francés aterriza en Rabat al frente de una docena de ministros para copresidir la sesión que consagrará la «asociación de excepción reforzada» entre ambos reinos, bajo el impulso del Rey Mohammed VI y Emmanuel Macron.
La noche de este miércoles ha marcado un hito en la renovada historia de fraternidad entre Marruecos y Francia. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha puesto pie en tierra marroquí, siendo recibido en el aeropuerto de Rabat-Salé con una solemnidad que refleja la profundidad de unos lazos que ambos reinos han decidido elevar a la categoría de «asociación de excepción reforzada».


El jefe del Gobierno francés, que realiza su primer desplazamiento al extranjero desde su toma de posesión en otoño de 2025, fue acogido en el aeródromo por su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch. La bienvenida, cargada de simbolismo, incluyó la revista de un destacamento de la primera base aérea de las Fuerzas Reales Aéreas (FAR), que rindió los honores militares al alto dignatario galo.
La delegación francesa, una de las más numerosas y de mayor rango de los últimos tiempos, está compuesta por una docena de ministros de sectores estratégicos. Entre ellos figuran el titular de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, y el de Interior, Laurent Nuñez. En la pista de aterrizaje, junto a Akhannouch, esperaban altos cargos del Ejecutivo marroquí para dar la bienvenida a la comitiva, entre ellos Ahmed El Bouari (Agricultura, Pesca Marítima, Desarrollo Rural y Aguas y Bosques), Ryad Mezzour (Industria y Comercio), Abdessamad Kayouh (Transporte y Logística), Mustapha Baitas (ministro delegado y portavoz del Gobierno), Amal El Fallah Seghrouchni (Transición Digital y Reforma de la Administración) y el wali de la región de Rabat-Salé-Kenitra, Mohamed El Yacoubi.

La agenda para el jueves 16 de julio reviste una importancia capital. Lecornu y Akhannouch copresidirán la 15ª sesión de la Reunión de Alto Nivel Marruecos-Francia, la primera de este formato desde 2019. Un encuentro que no es un fin en sí mismo, sino el engranaje para transformar la voluntad política expresada por Su Majestad el Rey Mohammed VI y el presidente Emmanuel Macron en realidades tangibles.
Esta sesión de alto nivel, que se celebrará en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, servirá para rubricar varios acuerdos en ámbitos como la economía, la seguridad, la defensa, la migración o la justicia. El objetivo es «concretar las ambiciones» de una relación bilateral que ha vivido un giro copernicano desde que Francia reconociera, en el verano de 2024, la soberanía marroquí sobre el Sáhara.
La visita de Lecornu trasciende lo meramente protocolario. Consolida a Marruecos como la prioridad indiscutible de la diplomacia francesa en el Magreb y su puerta de entrada privilegiada al continente africano. Los datos económicos avalan esta realidad: el intercambio comercial bilateral alcanzó un récord histórico de 14.800 millones de euros en 2024. Marruecos absorbe más del 40% de las exportaciones francesas a África, y más de 950 filiales de empresas galas, incluyendo prácticamente la totalidad del CAC 40, generan más de 150.000 empleos en el Reino.
La cumbre de este jueves no solo abordará los expedientes inmediatos. Se espera que allane el camino para la futura visita de Su Majestad el Rey Mohammed VI a Francia y la firma de un tratado bilateral «de excepción», un instrumento jurídico sin precedentes que París quiere establecer con un país no europeo para apuntalar la cooperación durante las próximas décadas.
Con la llegada de Lecornu, Marruecos y Francia demuestran que han pasado página para escribir juntos un nuevo capítulo de su historia compartida, bajo la dirección de dos Jefes de Estado que han decidido que su asociación sea un faro de estabilidad y prosperidad en el Mediterráneo y en África.
