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El fútbol marroquí atraviesa el momento más dulce de su historia. En un periodo récord de solo seis meses, la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) ha generado unos beneficios cercanos a los 41,5 millones de dólares, una cifra sin precedentes que ningún otro país del continente ni del mundo árabe ha logrado igualar en tan corto espacio de tiempo.
Este éxito financiero es el fruto de una apuesta estratégica del Estado marroquí por el desarrollo integral del deporte rey, que combina una inversión millonaria en infraestructuras con los resultados cosechados sobre el césped.
El pilar fundamental de esta revolución es el Complejo Mohammed VI de Fútbol, inaugurado en diciembre de 2019 por Su Majestad el Rey Mohammed VI. Con un coste de 61 millones de dólares (unos 630 millones de dirhams), esta infraestructura de referencia mundial se extiende sobre 35 hectáreas en el corazón del Bosque de Maâmora, en las afueras de Salé. El complejo cuenta con once campos de fútbol —incluidos dos cubiertos—, cinco hoteles, una clínica médica de vanguardia, piscinas olímpicas, un museo del fútbol y la sede oficial de la FIFA para África. “El establecimiento del complejo nos ha permitido albergar a las 25 selecciones nacionales en un mismo lugar, incluyendo los equipos de fútbol sala y fútbol playa. Esto ha reducido significativamente los costes de alojamiento y transporte”, explicó Fouzi Lekjaa, presidente de la FRMF, en declaraciones recogidas por el diario francés L’Équipe.
Esta inversión, considerada una de las más significativas del continente africano y del mundo árabe, está dando sus frutos. Según el propio Lekjaa, el complejo será rentable en un plazo de seis años. Pero los beneficios ya son tangibles. La participación de la selección nacional en el Mundial de Estados Unidos 2026 ha supuesto un ingreso de 31,5 millones de dólares para la FRMF, tras alcanzar los cuartos de final. Esta cantidad incluye 19 millones por llegar a los cuartos de final, 10 millones en concepto de participación y 2,5 millones en subsidio para la preparación del torneo. A esta cifra se suman los 10 millones de dólares obtenidos por la conquista de la Copa de África de Naciones (CAN), celebrada en Marruecos entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El presidente de la CAF, Patrice Motsepe, anunció un aumento del premio para el campeón, que pasó de 7 a 10 millones de dólares.
En total, entre el premio del Mundial y el de la CAN, la FRMF ha embolsado aproximadamente 41,5 millones de dólares en apenas medio año, una cantidad que ronda la mitad de la inversión total realizada en el complejo deportivo. “La participación en grandes torneos ya no es solo una cuestión de representar a Marruecos; también se ha convertido en una fuente de millones de dólares que pueden contribuir al desarrollo del fútbol marroquí”, afirmó el economista Mohamed Jadri al digital Hespress. El analista deportivo Tarek Talyani añadió que “la Federación Real Marroquí de Fútbol se ha convertido en un sistema que genera valor tanto deportivo como financiero”.
El éxito deportivo y económico de Marruecos no ha pasado desapercibido. Mientras que ninguna federación nacional ni confederación continental o árabe ha logrado unos beneficios similares en un periodo tan corto, el Reino se prepara para que el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) ratifique oficialmente en las próximas semanas su título de campeón de África. A pesar de los rumores falsos que circularon en redes sociales sobre una posible revocación del título, el TAS aún no ha emitido ningún fallo definitivo y la decisión de la CAF sigue vigente.
Marruecos ha demostrado que la inversión en infraestructuras de primer nivel, combinada con una gestión profesional y una visión de Estado, es la fórmula del éxito. El Complejo Mohammed VI no es solo un orgullo para Marruecos, sino para toda África, y se erige como el epicentro del fútbol continental. Con la mirada puesta en el Mundial de 2030, que coorganizará junto a España y Portugal, el Reino continúa su imparable ascenso hacia la cima del fútbol mundial.
