Rue20 Español/Rabat
Rabat se prepara para recibir, los próximos 15 y 16 de julio, la primera visita oficial a Marruecos del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, desde su llegada a Matignon.
El encuentro está llamado a convertirse en la cita de mayor peso entre ambas capitales desde el desembarco del nuevo embajador galo, Philippe Lalliot, en un momento en que la relación bilateral atraviesa una de sus fases de mayor intensidad tanto económica como política, según varias fuentes.
La delegación francesa aterrizará en la capital marroquí en la tarde del miércoles 15 de julio. Tras los actos protocolarios de bienvenida, Lecornu mantendrá un primer encuentro a solas con su homólogo marroquí, Aziz Akhannouch, mientras que varios departamentos ministeriales de ambos gobiernos celebrarán, en paralelo, reuniones bilaterales sectoriales a lo largo de esa misma jornada, según las mismas fuentes.
La cita central llegará al día siguiente. El jueves 16 de julio, ambos jefes de Gobierno copresidirán, en la sede del Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores, la sesión plenaria de la Alta Comisión Mixta de cooperación bilateral, el mecanismo institucional que desde hace más de dos décadas articula el diálogo entre Rabat y París. Fuentes marroquíes describieron la agenda del encuentro como particularmente exigente, «dado el carácter excepcional de la calidad de la relación entre ambos países».
Según la mismas, una decena de ministros franceses acompañarán a Lecornu en este desplazamiento, que abordará capítulos tan sensibles como la energía, la defensa y la cooperación económica, entre otros ámbitos que se traducirán en la firma de varias convenciones bilaterales al término de la visita.
El encuentro llega en un contexto de cifras históricas para el intercambio bilateral. El comercio entre Marruecos y Francia alcanzó en 2024 un máximo de 14.800 millones de euros, cifra que consolida a París como primer socio económico y financiero del Reino.
En sentido inverso, Marruecos se mantiene como primer cliente y primer proveedor africano de Francia, al absorber más del 40% de las exportaciones galas destinadas al continente, concentradas sobre todo en transporte, equipos electrónicos, química y cosmética. Las importaciones francesas procedentes de Marruecos, por su parte, crecieron un 4,4% el año pasado, reflejo de una integración industrial cada vez más estrecha entre ambas orillas del Mediterráneo.
Para Rabat, la visita confirma el peso adquirido por Marruecos como plataforma logística e industrial de referencia en África, en un momento en que el Reino busca consolidar su atractivo ante los inversores europeos. Más allá del protocolo, la cita de julio se perfila como una prueba del compromiso de ambos gobiernos por transformar una relación histórica en una asociación estratégica adaptada a los retos económicos y geopolíticos del presente.
