Rue20 Español/Rabat
Hay un Marruecos que cabe en una tarjeta postal —el camello, la plaza, el té de menta— y hay otro que solo se revela a quien decide quedarse. De ese segundo Marruecos habla «Mashi Mushkil: aproximaciones al destino magrebí», el libro con el que la escritora argentina Analía Iglesias regresó el pasado 30 de junio al Instituto Cervantes de Tánger, esta vez no como residente, sino como autora invitada a desmontar sus propios recuerdos ante el público.
El encuentro, celebrado en la Galería de Arte del centro, giró en torno a una pregunta que Iglesias formuló como título de la charla: «¿Escribimos o nos escriben: existe el destino?». Bajo ese interrogante, la autora repasó el proceso que la llevó de turista despistada en los zocos de Marrakech, Fez, Rabat o Tánger a habitante de sus rutinas, un tránsito que —según se desprende de su obra— marca la diferencia entre mirar Marruecos y habitarlo.
Publicado en 2021 por la editorial Alcion Editora, «Mashi Mushkil» nació precisamente durante los cuatro años que Iglesias vivió en Rabat. La propia obra condensa esa cotidianidad con una expresión que da título al libro y que la autora recoge de la calle: «Marruecos es makeinsh mushkil, no hay problema».
La experiencia marroquí de Iglesias no se limitó a la escritura. Como profesora en la Universidad Hassan II, cofundó en Casablanca el espacio cinematográfico Casa-Docks, desde donde impulsó ciclos de cine y conferencias sobre cambio climático. Su vínculo con el documental la llevó también a presentar la sección de no ficción del Festival Internacional de Cine de Mujeres de Salé.
Nacida en Argentina y afincada en España desde hace dos décadas, Iglesias combina hoy el periodismo cultural con la escritura de biografías de mujeres para la editorial barcelonesa RBA. Colaboradora habitual de El País y de otros medios españoles y latinoamericanos, mantiene desde Madrid una mirada puesta en el Magreb, el Sahel y África occidental, con reportajes centrados en género, derechos humanos, ciencia y medio ambiente.
El acto en Tánger contó con la presencia del director del Instituto Cervantes local, Juan Vicente Piqueras, y confirmó el interés que sigue despertando en el público hispanomarroquí una obra que, más que retratar Marruecos, propone habitarlo desde dentro.
