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La histórica maldición de los doce pasos vuelve a golpear a Países Bajos, que cae en dieciseisavos de final ante un Marruecos épico. El técnico Ronald Koeman presentó su renuncia 24 horas después del batacazo.
El fútbol, a veces, es un deporte de memoria selectiva. En Países Bajos, la memoria insiste en aferrarse a aquella ‘Naranja Mecánica’ de 1974 que deslumbró al mundo sin tocarlo. Pero la realidad de 2026 es tozuda, y golpea donde más duele: en los penales. La selección neerlandesa, favorita al título y con la obsesión de borrar el estigma de tres finales perdidas, se estrelló este lunes en Monterrey ante un Marruecos que ya sabe lo que es hacer historia. El 3-2 en la tanda de penales, tras el 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga, no solo significó la eliminación en dieciseisavos de final, sino el fin de una era.
Menos de 24 horas después del pitazo final en el Estadio BBVA, Ronald Koeman, de 63 años, cumplió su segunda etapa al frente de la ‘Oranje’ de la manera más amarga posible: con una carta abierta en Instagram. “Anoche tomé la decisión de poner fin a mi etapa como seleccionador de la selección nacional de Países Bajos”, escribió el técnico. “Todos soñábamos con un Mundial en el que hiciéramos historia, pero no pudo ser. Nadie siente una decepción mayor que la mía. Como seleccionador nacional, asumo esta responsabilidad; siempre la he sentido y la seguiré sintiendo”.
La derrota, sin embargo, no fue un accidente. Países Bajos llegó a la cita mundialista con un juego irregular en la fase de grupos. El propio Koeman ya había encendido las alarmas en el debut ante Japón en Dallas, cuando, en ventaja, introdujo cuatro cambios y pasó a una defensa de cinco que propició el empate japonés. La goleada a Suecia y la victoria ante Túnez maquillaron las dudas, pero en el cruce eliminatorio, el técnico volvió a sus planes conservadores.
En Monterrey, Koeman colocó una línea de cinco defensas y entregó el balón a Marruecos. El resultado fue demoledor: apenas un 30% de posesión para un equipo que históricamente ha hecho del control del esférico su seña de identidad. La crítica no se hizo esperar. Arnold Muhren, miembro del legendario equipo de 1988, sentenció: “Marruecos jugó como juegan los holandeses. Me pregunto qué pensaron realmente los delanteros cuando vieron el esquema”.
Pero fue Zlatan Ibrahimovic, forjado en la escuela del Ajax, quien asestó el golpe más duro: “Esta derrota es culpa de Koeman, porque no reconocí a este equipo holandés. Perdió con una identidad que no es la identidad holandesa. Hoy, Koeman parecía un entrenador italiano, jugando para no perder, mientras que los Países Bajos siempre juegan para ganar. Si pierdes, al menos pierde con tu propia identidad”.
El dato es cruel y frío: Países Bajos no pierde en los 90 minutos reglamentarios en mundiales desde Alemania 2006. Pero los penales se han convertido en su particular tormento. Argentina en 2014 y 2022, y ahora Marruecos en 2026, han teñido de naranja la frustración desde los doce pasos. Esta vez, el héroe fue Bono, el portero marroquí que se agigantó bajo los palos, mientras que los fallos de Summerville y Timber sellaban la eliminación.
Koeman, que en su mensaje también anunció que se alejará del fútbol un tiempo para apoyar a su esposa Bartina en su lucha contra el cáncer de mama, cierra así un ciclo que comenzó en 2023 con la promesa de devolver a Países Bajos a la cima. “Los últimos años me recordaron que hay cosas más importantes que el fútbol”, confesó el entrenador.
La federación neerlandesa deberá iniciar ahora la búsqueda de un nuevo timonel. Mientras tanto, Marruecos, que repite la hazaña de 2022 al eliminar a un europeo en penales, ya espera en octavos de final a Canadá, el próximo sábado 4 de julio en Houston. Para Países Bajos, el sueño del primer Mundial se esfuma una vez más. Y la ‘Naranja Mecánica’ se queda, por ahora, sin reloj que marque el camino.
