Rue20 Español/Rabat
La Cámara de Consejeros interrumpe su sesión sobre seguridad alimentaria para rendir homenaje a la gesta mundialista, en un gesto de unidad que refleja el orgullo de todo el país.
La política marroquí se detuvo este martes para rendir tributo al fútbol. Durante la sesión mensual de control celebrada en la Cámara de Consejeros, dedicada en principio a debatir sobre seguridad alimentaria, los miembros de la Cámara y el jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, se pusieron en pie al unísono para celebrar la histórica clasificación de la selección nacional a los octavos de final del Mundial 2026, tras eliminar a Países Bajos en una dramática tanda de penales.
El presidente de la Cámara de Consejeros, Mohamed Ould Errachid, abrió la sesión con un discurso que trascendió lo institucional para convertirse en un mensaje de orgullo nacional. «Se trata de un momento nacional excepcional que ha unido los sentimientos de todos y que refleja a un Marruecos que confía en sus capacidades y avanza con paso firme», afirmó, subrayando que la gesta de los Leones del Atlas demuestra que los hijos del Reino son capaces de «lograr grandes gestas, convertirlas en motivo de orgullo colectivo y llevar la alegría a un pueblo que valora a quienes contribuyen a fortalecer la posición del Reino entre las naciones».
El deporte como proyecto de nación
Ould Errachid quiso vincular el éxito futbolístico con el proyecto nacional impulsado por el Rey Mohammed VI. «Lo que ha conseguido nuestra selección nacional de fútbol es una prueba viva de la fortaleza del Marruecos emergente bajo el liderazgo de Mohammed VI», declaró, recordando la alta atención que el Monarca ha dedicado al deporte nacional, considerándolo «parte de un proyecto nacional más amplio orientado a formar a las personas, desarrollar el talento y reforzar la confianza de la juventud marroquí».
El presidente de la Cámara de Consejeros no olvidó mencionar el trabajo institucional que hay detrás del éxito. Elogió a todos los que han contribuido al logro —jugadores, cuerpo técnico, entrenadores, personal administrativo y equipo médico— y destacó la labor que realiza la Real Federación Marroquí de Fútbol bajo la presidencia de Fouzi Lekjaa. «Se trata de una labor institucional seria en aplicación de las Altas Directrices Reales para consolidar este proceso y reforzar la proyección de Marruecos tanto en el ámbito continental como internacional», subrayó.
El momento fue especialmente significativo porque la sesión estaba inicialmente convocada para abordar un tema de gran relevancia social como la seguridad alimentaria. Sin embargo, la euforia por la clasificación mundialista se impuso y los representantes políticos no dudaron en interrumpir el orden del día para rendir homenaje a los Leones del Atlas. El gesto de ponerse en pie, compartido por todos los grupos parlamentarios y por el jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, reflejó la unidad de todas las fuerzas políticas en torno a un éxito que trasciende cualquier división.
Las palabras de Ould Errachid resonaron en el hemiciclo como un eco del clamor popular que ha sacudido todo el país. Desde El Aaiún hasta Tánger, pasando por Rabat y Casablanca, millones de marroquíes han salido a la calle para celebrar una clasificación que, más allá de lo deportivo, ha reforzado el sentimiento de pertenencia y el orgullo nacional.
La clase política marroquí ha sabido leer el significado profundo de esta gesta. No se trata solo de un triunfo futbolístico, sino de la consolidación de un modelo deportivo que puede servir de inspiración para otras áreas. La atención del Rey al deporte, la profesionalización de las estructuras federativas y el trabajo de cantera están dando sus frutos, y el éxito de los Leones del Atlas es el mejor testimonio de que el camino emprendido es el correcto.
El Parlamento, con su gesto de este martes, se ha sumado al reconocimiento generalizado que el país entero tributa a sus héroes. Y lo ha hecho con la solemnidad que merece un logro que, como bien apuntó Ould Errachid, ha unido los sentimientos de todos los marroquíes y ha demostrado al mundo que Marruecos, bajo el liderazgo de su Rey, avanza con paso firme hacia un futuro de éxitos y reconocimiento internacional.
