Rue20 Español/Rabat
La multinacional americana inaugura su segundo centro de I+D en el Reino, un movimiento que transforma la ciudad atlántica en un nodo estratégico de innovación digital y reafirma la apuesta de Marruecos por la economía del conocimiento.
Agadir ya no solo se mira al océano. La capital del Sus ha puesto hoy su mirada en la nube, y no en la que anuncia lluvia, sino en la que alberga el futuro de la tecnología. Con la inauguración del segundo centro de investigación y desarrollo de Oracle en Marruecos, la ciudad ha dejado de ser percibida únicamente como un paraíso turístico o un bastión agrícola y pesquero para incorporar una nueva capa a su identidad: la de polo tecnológico de referencia.
El acto, celebrado este lunes en la capital del Sus, ha contado con la presencia del jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch; la ministra delegada encargada de la Transición Digital, Amal El Fallah Seghrouchni; el ministro delegado encargado de la Inversión, Karim Zidane; y Simon de Montfort Walker, vicepresidente ejecutivo de Oracle. Un despliegue institucional que subraya la importancia estratégica de un proyecto que, según Akhannouch, confirma que Marruecos «es hoy reconocido como una plataforma creíble, competitiva y atractiva para las actividades de investigación y desarrollo», según varias fuentes.
El nuevo hub de Agadir no es un centro aislado. Se integra en una arquitectura de innovación que Oracle está tejiendo en el país: la región cloud de Casablanca ya está operativa , una segunda región está prevista en Settat y el centro de I+D de Casablanca, inaugurado hace apenas un año, emplea ya a más de 500 ingenieros marroquíes . Agadir llega para completar este ecosistema y crear lo que la compañía describe como una red de innovación multiciudad, única en la región.
La elección de Agadir no responde al azar. El wali de la región de Sus-Masa, Saaid Amzazi, lo resumió con una frase que resonó entre los asistentes: «Agadir por su juventud, por su capital humano, por sus institutos de investigación». Un respaldo académico que se traduce en datos: la Universidad Ibn Zohr cubre el 53% del territorio nacional , y centros como la ENSA, la EST, la Facultad de Ciencias y una universidad privada con escuela politécnica alimentan cada año un caudal de talento que Oracle ha decidido aprovechar.
El centro, que actualmente emplea a más de 60 personas y aspira a superar los 200 puestos de trabajo, la mayoría de ellos procedentes de la Universidad Ibn Zohr , trabajará en áreas estratégicas como Oracle Cloud Infrastructure, aplicaciones con inteligencia artificial, plataformas de datos y soluciones sectoriales. No es un centro de servicios, es un centro de creación: desde Agadir, ingenieros marroquíes desarrollarán tecnología para los mercados internacionales.
La ministra Amal El Fallah Seghrouchni enmarcó el proyecto en la hoja de ruta nacional «AI Made in Morocco» , destacando que este hub «ilustra la capacidad del Reino para atraer inversiones estratégicas, fomentar la innovación y reforzar su posición como centro digital que conecta África, Europa y Oriente Medio». Por su parte, Karim Zidane puso el acento en la dimensión territorial: más allá de Casablanca, las ciudades marroquíes se están consolidando como polos de innovación, reflejando el compromiso del país con un desarrollo equilibrado.
Lo que ha ocurrido hoy en Agadir trasciende la inauguración de unas instalaciones. Es la constatación de que Marruecos ha dejado de ser un mercado para convertirse en un laboratorio. Es la prueba de que el capital humano del Sus-Masa tiene proyección global. Y es, sobre todo, el anuncio de que Agadir ha entrado en el radar de la economía del conocimiento. Ya no se habla aquí solo de pesca, agricultura y turismo, como recordó el wali Amzazi . Se habla de nuevas profesiones, de inteligencia artificial y de un futuro que ya ha empezado a escribirse en código.
