Rue20 Español/Monterrey
El seleccionador confiesa que, como aquellos pequeños que se asoman a las ventanas, él también seguía «a escondidas» los partidos de los Leones del Atlas en la época en que no existía Internet.
La rueda de prensa de vísperas del duelo ante Países Bajos dejó este domingo un instante de complicidad y nostalgia que trascendió lo puramente táctico. El seleccionador Mohamed Ouahbi, que minutos antes había desgranado las claves del partido, se detuvo a comentar una imagen que ha dado la vuelta al mundo: la de varios niños marroquíes siguiendo el encuentro ante Haití desde la ventana de una vivienda, con los rostros pegados al cristal y la mirada perdida en un televisor lejano.
Lejos de considerarlo una anécdota menor, el técnico confesó que esa estampa le transportó directamente a su propia niñez. Con la voz pausada y un tono que invitaba al silencio en la sala de prensa, Ouahbi compartió un recuerdo íntimo que conecta a varias generaciones de aficionados.
«Está claro que eso supone una motivación. Nosotros también vivimos algo parecido. Yo lo viví en 1986», declaró el seleccionador, refiriéndose al histórico Mundial de México, donde Marruecos se convirtió en la primera selección africana en superar la fase de grupos. Aquel hito, que marcó a toda una generación, sigue vivo en la memoria del actual técnico.
Ouahbi quiso subrayar las diferencias entre aquel entonces y la realidad actual, para poner en valor lo que significa para un niño poder seguir a su selección en la mayor cita del fútbol mundial. «Había partidos que seguíamos casi a escondidas y, por entonces, no existía Internet. Muchas veces los veíamos muy tarde por la noche y, en otras ocasiones, ni siquiera podía verlos», recordó con cierta melancolía.
El seleccionador, que ha construido su discurso en torno a la identidad y la transmisión de valores, utilizó esta estampa viral para lanzar un mensaje que trasciende el resultado deportivo. Para él, cada niño que se asoma a una ventana para ver a los Leones del Atlas no es solo un espectador, sino el eslabón de una cadena que comenzó hace décadas y que él mismo protagonizó en su juventud.
«Por eso son momentos muy importantes para cualquier niño», concluyó, dejando entrever que el fútbol, más allá de las tácticas y los planteamientos, sigue siendo un vehículo de sueños que cruza fronteras y generaciones.
La imagen de aquellos pequeños, que ya se ha convertido en un símbolo de la pasión marroquí por su selección, acompañará al equipo en el trascendental choque de este martes ante Países Bajos (02:00 GMT+1).
Un partido en el que Ouahbi, que en 1986 era uno de esos niños que miraban el televisor a altas horas de la madrugada, buscará escribir una nueva página dorada para que los pequeños de hoy tengan motivos para seguir asomándose a la ventana.
