Rue20 Español/Rabat
El Consejo de Gobierno ha puesto punto y final a uno de los debates más persistentes de la última década. Marruecos volverá al huso horario del meridiano de Greenwich (GMT) a partir del 20 de septiembre, abandonando de forma definitiva el GMT+1 que se había instaurado como norma permanente en 2018.
La decisión, anunciada por el jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, al término de la reunión del Consejo de este jueves, fue ratificada mediante el decreto n.º 2.26.530, presentado por el portavoz del Ejecutivo, Mustapha Baitas. El cambio se hará efectivo a las 2:00 de la madrugada del domingo 20 de septiembre, cuando todos los relojes del país deberán retrasarse sesenta minutos.
«Esta es una decisión definitiva, que ya no está sujeta a debate», subrayó Baitas durante la rueda de prensa posterior al Consejo, insistiendo en que el Ejecutivo «ha respondido de manera positiva a las reivindicaciones de los ciudadanos y las ha tenido en consideración».
La cuestión horaria había sido, durante años, un asunto recurrente en las reuniones de la mayoría gubernamental. El propio Baitas reveló que el tema figuraba de forma habitual en el orden del día de los encuentros de la coalición, aunque siempre quedaba aplazado. No ha sido hasta ahora, con el visto bueno de todas las fuerzas que sostienen al Gobierno, cuando el decreto ha podido ver la luz.
El texto aprobado deroga el decreto n.º 2.18.855, de 26 de octubre de 2018, que estableció la adición permanente de sesenta minutos a la hora legal del Reino. Se recupera así el espíritu del dahir con fuerza de ley n.º 455.67, de 2 de junio de 1967, que fijaba la hora oficial según el tiempo medio del meridiano de Greenwich.
El movimiento, sin embargo, no es meramente técnico. Detrás hay una presión social sostenida que ha obligado a los partidos políticos a posicionarse.
La decisión del Gobierno tiene un nombre propio: la sociedad civil. Durante los últimos años, una creciente oleada de críticas había convertido el GMT+1 en un símbolo del desencuentro entre las instituciones y los ciudadanos.
