Rue20 Español/Rabat
La carrera por albergar el partido más emblemático del Mundial de 2030 ha comenzado a intensificarse entre Marruecos y España. Aunque la cita será organizada conjuntamente por Marruecos, España y Portugal, la designación del estadio que acogerá la gran final se perfila como uno de los asuntos más sensibles dentro del proyecto compartido.
En este contexto, Marruecos ha colocado sobre la mesa una carta de enorme peso: el Gran Estadio Hassan II de Casablanca, una infraestructura actualmente en construcción que, con capacidad para 115.000 espectadores, aspira a convertirse en el mayor recinto futbolístico del planeta.
Las autoridades deportivas marroquíes consideran que una final en Casablanca supondría un acontecimiento de alcance mundial y permitiría que África volviera a albergar un partido decisivo de una Copa del Mundo dos décadas después del torneo celebrado en Sudáfrica en 2010.
La apuesta del Reino no se limita únicamente al tamaño del recinto. La candidatura marroquí también se apoya en las inversiones realizadas en transporte, hoteles e infraestructuras deportivas, así como en el simbolismo que tendría que la primera Copa del Mundo organizada conjuntamente entre Europa y África culminara con una final disputada en suelo africano. Para Rabat, sería una oportunidad histórica para consolidar el protagonismo del continente en el fútbol internacional.
España, por su parte, presenta como principal candidato el renovado Santiago Bernabéu. La Federación Española confía en la trayectoria del país en la organización de grandes acontecimientos y en el prestigio internacional del estadio madrileño, uno de los más reconocidos del mundo, además de las capacidades logísticas de la capital española.
Mientras la distribución general de los encuentros parece encaminarse hacia un consenso entre los tres países anfitriones, la elección del escenario de la final sigue siendo uno de los grandes asuntos pendientes.
A cuatro años del inicio del torneo, Marruecos mantiene intacta su ambición. La posibilidad de que Casablanca se convierta en el epicentro del fútbol mundial en 2030 gana fuerza gracias a un estadio de dimensiones inéditas y al valor simbólico de llevar la final del centenario a África, un factor que podría inclinar la balanza cuando la FIFA deba tomar una decisión definitiva.
