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El Abbas Tahri Joutey Hassani
El estudio elaborado por Ahmed Oubali*, excatedrático de Semiótica de Textos en la Universidad de Tetuán y especialista en Teorías de la Traducción, constituye una de las aproximaciones más ambiciosas y conceptualmente densas realizadas en el ámbito contemporáneo sobre Hayy ibn Yaqzan de Ibn Tufayl.
Lejos de limitarse a una exégesis filológica o histórico-contextual, el trabajo, titulado Ibn Tufayl y la Genealogía de la Libertad de Pensar, se propone una reconstrucción filosófica de largo alcance que inserta la obra en una genealogía compleja de la racionalidad moderna, atravesando la epistemología, la metafísica, la antropología filosófica y la teoría del lenguaje.
Una tesis fuerte: Ibn Tufayl como nodo de la racionalidad moderna
El eje del estudio es una hipótesis interpretativa de gran alcance: Hayy ibn Yaqzan no debe entenderse como un mero antecedente de la modernidad europea, sino como una configuración autónoma de problemas filosóficos que reaparecen, reordenados, en autores como John Locke, Baruch Spinoza, Immanuel Kant o Jean-Jacques Rousseau.
En este sentido, el estudio rechaza explícitamente la idea de una historia lineal del pensamiento. En su lugar, propone una “constelación de problemas”: el origen del conocimiento, la autonomía del sujeto, la relación entre experiencia y razón, y la estructura de la necesidad ontológica. Esta perspectiva permite desplazar a Ibn Tufayl del lugar marginal de “precursor” y situarlo como un pensador estructuralmente contemporáneo a las grandes tensiones filosóficas de la modernidad.
Una lectura epistemológica del relato: El sujeto sin mediaciones
Uno de los aportes más sólidos del trabajo es su interpretación de Hayy como un experimento epistemológico radical. El protagonista no es simplemente un personaje alegórico, sino un sujeto sin mediación social, lingüística ni institucional, que reconstruye progresivamente el conocimiento del mundo a partir de la experiencia.
Esta lectura convierte el relato en una especie de laboratorio filosófico anticipado, donde se examina la posibilidad de una razón autónoma en condiciones de aislamiento absoluto. La obra se aproxima así, sin reducirse a ello, a problemas que más tarde serán centrales en Francis Bacon o en la tradición empirista moderna, aunque el estudio insiste con acierto en que Ibn Tufayl no puede ser reducido a un empirista avant la lettre.
La convergencia Ibn Tufayl–Spinoza: Necesidad y libertad
Uno de los núcleos más sofisticados del análisis es la comparación entre Ibn Tufayl y Baruch Spinoza. El estudio sostiene que ambos autores comparten una estructura ontológica común: la sustitución de la voluntad divina por la necesidad racional del ser.
En Ibn Tufayl, el proceso cognitivo culmina en la afirmación de un “Ser necesario” alcanzado por depuración progresiva de lo sensible. En Spinoza, en cambio, la necesidad constituye el punto de partida de un sistema en el que Dios y naturaleza coinciden (Deus sive Natura). A pesar de sus diferencias metodológicas, ambos convergen en una redefinición de la libertad como comprensión de la necesidad, más que como ausencia de determinación.
Esta lectura comparada constituye uno de los puntos más fértiles del estudio, aunque también abre interrogantes sobre el riesgo de homogeneizar tradiciones filosóficas profundamente distintas bajo una misma estructura conceptual.
Lenguaje, traducción y límite del conocimiento
Otro de los aportes relevantes del trabajo es su análisis del problema de la incomunicabilidad del conocimiento. El fracaso de Hayy para transmitir plenamente su experiencia a la comunidad introduce una reflexión sobre los límites estructurales del lenguaje filosófico.
Aquí el estudio conecta de manera sugerente con la hermenéutica moderna y con debates posteriores en la filosofía del lenguaje. El conocimiento aparece como experiencia que excede su traducción simbólica, lo que obliga a repensar la relación entre verdad, expresión y comunidad. Esta línea interpretativa se beneficia especialmente de la formación del autor en teoría de la traducción, aportando una sensibilidad técnica que enriquece el análisis filosófico.
La “tercera teoría” y la interpretación expansiva del texto
Uno de los aspectos más innovadores —y también más discutibles— del estudio es la llamada “tercera teoría de Ibn Tufayl”, según la cual el texto insinuaría no un origen concreto del protagonista, sino la suspensión misma de la idea de origen absoluto.
Esta hipótesis permite leer el relato como una filosofía del devenir continuo de la vida y del conocimiento, donde el origen no es un punto fijo sino una construcción interpretativa. Aunque esta propuesta es intelectualmente estimulante, también bordea el riesgo de una sobreinterpretación simbólica, al proyectar sobre el texto una sistematicidad que no siempre es explícita en su estructura narrativa.
Valor historiográfico: Una genealogía no lineal de la modernidad
El estudio destaca por su rechazo de la historiografía lineal tradicional. En lugar de una evolución progresiva del pensamiento hacia la modernidad europea, propone una lectura en red donde los problemas filosóficos reaparecen bajo distintas configuraciones históricas.
Este enfoque permite reubicar a Ibn Tufayl como un nodo conceptual dentro de una historia global del pensamiento, más que como un simple antecedente regional de la filosofía occidental. En este sentido, el trabajo dialoga implícitamente con lecturas contemporáneas como las de Dimitri Gutas o Peter Adamson, especialmente en su insistencia en la autonomía estructural de la filosofía islámica medieval.
Evaluación crítica
El estudio de Ahmed Oubali destaca por tres virtudes principales:
En primer lugar, su ambición conceptual, que logra articular un amplio arco filosófico entre la tradición islámica medieval y la modernidad europea sin perder coherencia interna.
En segundo lugar, su capacidad comparativa, que permite establecer paralelismos productivos entre autores muy distintos sin reducirlos a equivalencias simplistas.
En tercer lugar, su sensibilidad interdisciplinar, donde convergen semiótica, epistemología, teoría de la traducción y filosofía de la historia.
Sin embargo, esta misma amplitud genera algunos riesgos interpretativos. El principal es el de la sobredensificación teórica del texto de Ibn Tufayl, que a veces aparece cargado de estructuras filosóficas más propias de la modernidad que del contexto medieval en el que surge. Asimismo, ciertas hipótesis —como la “tercera teoría”— funcionan más como extensiones hermenéuticas creativas que como reconstrucciones estrictamente demostrables del texto original.
Conclusión
En conjunto, el estudio de Ahmed Oubali constituye una contribución notable al pensamiento contemporáneo sobre Hayy ibn Yaqzan de Ibn Tufayl. Su principal logro no es solo reinterpretar la obra, sino convertirla en un espacio filosófico activo donde se reconfiguran problemas fundamentales de la epistemología y la metafísica.
Más que ofrecer una lectura cerrada, el trabajo abre un campo de interrogación: cómo pensar la autonomía de la razón, la naturaleza del conocimiento y la estructura de la necesidad sin reducirlos a una única tradición filosófica. En ese sentido, el estudio de Oubali no se limita a comentar un texto clásico, sino que lo reactiva como dispositivo de pensamiento contemporáneo.
Su valor, en última instancia, reside en haber transformado Hayy ibn Yaqzan no en un objeto de estudio, sino en un interlocutor filosófico vigente.
*Ahmed Oubali, excatedrático de Semiótica de Textos en la Universidad de Tetuán y exprofesor de Teorías Contemporáneas de la Traducción en la Escuela Superior Rey Fahd de Tánger, ha logrado conjugar su labor docente con una prolífica carrera literaria.
Crítico literario, traductor y escritor prolífico; sus libros de ficción detectivesca, sus ensayos de práctica semiótica y sus trabajos de traducción, lo catapultaron a la notoriedad internacional.
