Rue20 Español/Rabat
La cumbre Francia-África, celebrada esta semana en la capital keniana, concluyó el martes 12 de mayo sin la presencia del frente separatista del Polisario, un hecho que subraya su creciente marginación en foros africanos de alcance internacional.
La reunión reunió a varios líderes africanos y altos funcionarios para impulsar la asociación económica y comercial entre Francia y los países del continente. La notable ausencia del Polisario se produce en un contexto de creciente respaldo francés a la marroquinidad del Sáhara y a la iniciativa de autonomía como solución seria y realista al conflicto.
Esta exclusión también evidencia un cambio de postura por parte de Kenia, país anfitrión, que opta por un enfoque más equilibrado y alineado con los esfuerzos de las Naciones Unidas para alcanzar una solución política al diferendo.
Los acontecimientos reflejan una tendencia cada vez más consolidada en el continente africano: la preferencia por soluciones realistas y pragmáticas frente a posiciones rígidas que pierden eco en múltiples instancias regionales e internacionales.
Pese a este panorama, Argelia, junto a Sudáfrica, persiste en defender la participación del Polisario en las cumbres continentales, aun cuando el apoyo a esta tesis registra un claro retroceso tanto dentro como fuera de África.
La no participación del frente separatista en la cumbre se enmarca en la posición francesa, que respeta el derecho internacional y solo reconoce a entidades avaladas por las Naciones Unidas.
Esta decisión armoniza plenamente con las resoluciones recientes del Consejo de Seguridad de la ONU, que consideran la iniciativa marroquí de autonomía como única base seria y creíble para una solución política definitiva.
La exclusión del Polisario de este tipo de encuentros internacionales consolida una orientación de la comunidad internacional hacia un tratamiento práctico y político del expediente, alejado de cualquier intento de otorgar legitimidad a entidades sin reconocimiento internacional ni elementos de sostenibilidad.
Este desarrollo envía un mensaje claro al régimen argelino, que ha venido impulsando la imposición de la presencia del Polisario en los foros continentales. Los indicadores actuales revelan una mayor conciencia internacional sobre la necesidad de acompasar los cambios en curso en este dossier.
La etapa actual exige realismo, espíritu de consenso y la plena participación en un proceso político serio bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Mantenerse en opciones obsoletas solo prolonga el conflicto y socava los esfuerzos de resolución.
La cumbre de Nairobi representa un hito que refleja el declive de la tesis separatista en el continente. No se trata únicamente de una ausencia, sino de la decisión del país anfitrión de no extender la invitación, lo que conlleva claras connotaciones políticas y un giro pragmático por parte de Nairobi.
Esta evolución está estrechamente ligada a la postura francesa de apoyo a la soberanía marroquí sobre sus provincias del sur. Como socio clave, Francia contribuye a construir asociaciones basadas en la claridad y el realismo, excluyendo entidades no reconocidas internacionalmente.
Los intentos de Argelia y Sudáfrica de forzar la presencia del Polisario chocan cada vez más con la lógica del realismo político que impera en África, donde numerosos países priorizan el desarrollo, la estabilidad y la integración regional.
Cada vez más capitales africanas comprenden que la resolución de este conflicto pasa por una solución política práctica y viable, y no por el mantenimiento de propuestas desfasadas que no se corresponden con las transformaciones que vive el continente.
De esta manera, la cumbre de Nairobi consagra una nueva realidad: la primacía de la lógica de las soluciones y las asociaciones sobre la lógica de los conflictos. En este marco, la iniciativa de autonomía se consolida como el referente más serio y realista para alcanzar una solución definitiva bajo la soberanía marroquí.
