Rue20 Español/Rabat
Marruecos afronta la temporada estival de 2026 con una situación hídrica notablemente mejorada, tras registrar un nivel de llenado de presas del 76,12%, según datos oficiales de la Dirección de Investigación y Planificación del Agua, dependiente del Ministerio de Equipamiento y Agua.
Esta cifra supone un incremento significativo frente al 40,47% registrado en la misma fecha de 2025, confirmando un giro sustancial en la disponibilidad de recursos hídricos del país.
El volumen total almacenado alcanza los 13.081 millones de metros cúbicos, lo que representa un aumento superior al 35% respecto al año anterior. Este nivel de reservas configura una “válvula de seguridad” que permite prever un verano sin restricciones en el suministro de agua potable, incluso durante los meses de mayor demanda, como julio y agosto.
Las autoridades ya habían adelantado esta tendencia positiva a mediados de abril, al asegurar que la mejora en la retención de las presas garantizará el abastecimiento de agua potable entre dos y cinco años, dependiendo de las regiones. En este contexto, grandes ciudades como Casablanca, Rabat, Tánger, Fez y Marrakech, abastecidas por presas con tasas superiores al 85%, quedan al margen de cualquier escenario de cortes o reducción del caudal.
El repunte hídrico también responde a las precipitaciones y nevadas registradas durante el año, que han reducido la presión sobre los acuíferos al limitar el recurso a aguas subterráneas. Asimismo, las elevadas reservas en cuencas como Sebou y Loukkos permiten sostener ciclos de riego regulares, lo que podría contribuir a la estabilidad de los precios agrícolas durante el verano.
No obstante, las autoridades advierten de la necesidad de mantener una gestión responsable del agua, especialmente ante el incremento de las pérdidas por evaporación durante los meses de calor. En este sentido, se insiste en consolidar una cultura de ahorro hídrico más allá de los periodos de sequía.
A nivel territorial, las reservas continúan concentrándose en el norte y el centro-oeste del país. La cuenca del Loukkos alcanza el 92,64% de llenado, con algunas presas al 100%, mientras que la del Bouregreg se sitúa en el 92,08%, destacando la presa Sidi Mohammed Ben Abdellah con un 93,16%, clave para el eje Rabat-Casablanca.
La cuenca del Sebou, considerada esencial para la agricultura, registra un 88,12% de llenado, con la presa Al Wahda —la mayor del país— alcanzando el 88,19% y superando los 3.000 millones de metros cúbicos almacenados.
Otras regiones muestran también avances significativos. La cuenca del Moulouya se sitúa en el 74,63%, con la presa Mohammed V al 98,40%, mientras que el Tensift alcanza el 94,66%, garantizando el abastecimiento de Marrakech. Por su parte, el Oum Er Rbia mejora hasta el 64,74%, pese a que la presa Al Massira se mantiene en niveles más moderados (40,55%).
En contraste, las zonas del sur y sureste siguen condicionadas por la aridez climática. El Souss Massa alcanza el 56,10%, mientras que Draa Oued Noun (37,50%) y Ziz Guir Rheris (54,12%) reflejan mejoras limitadas que requieren una gestión prudente y sostenida.
Con este panorama, Marruecos se encamina hacia un verano marcado por la estabilidad hídrica, resultado de las condiciones climáticas favorables y de los esfuerzos en la gestión de los recursos, en un contexto de creciente presión derivada del cambio climático.
