Rue20 Español/Rabat
El embajador de Marruecos en Estados Unidos, Youssef Amrani, defendió en la Universidad de Harvard el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Marruecos y Estados Unidos, a la que atribuyó un papel clave en la configuración de los futuros equilibrios regionales y atlánticos.
Durante su intervención en la “Arab Conference at Harvard”, celebrada en Boston, el diplomático subrayó que casi 250 años de relaciones ininterrumpidas han consolidado la solidez de la alianza entre Rabat y Washington. Según afirmó, el reto actual reside en elevar el nivel de ambición compartida, especialmente en sectores como los minerales críticos, la energía limpia, la arquitectura de seguridad y la conectividad atlántica.
“Digo aquí, en Harvard, lo que digo en Washington: Marruecos está preparado para ir más allá”, declaró ante un público compuesto por altos funcionarios internacionales, diplomáticos, empresarios, académicos y jóvenes líderes de universidades estadounidenses. “Las bases están establecidas. Lo que viene después es una cuestión de ambición. Y la ambición de esta relación bilateral no tiene techo”, añadió.
El embajador recordó que esta relación se inscribe en una tradición de casi dos siglos y medio, destacando que Marruecos fue el primer país en reconocer la independencia de Estados Unidos en 1777. Asimismo, señaló que el tratado de amistad entre ambos países figura entre los acuerdos diplomáticos más antiguos e ininterrumpidos del mundo, lo que refleja —dijo— una relación de fiabilidad y constancia excepcionales.
En el plano de la cooperación, Amrani destacó la intensidad de los vínculos en materia de seguridad y defensa, citando el ejercicio militar African Lion, considerado el mayor del continente africano, así como la coordinación en cuestiones de estabilidad regional.
El diplomático situó además la relación bilateral en el contexto de las transformaciones del mundo árabe, subrayando que la estabilidad de Marruecos, su transformación económica y su proyección internacional responden a una visión de largo plazo. En este sentido, destacó la consolidación de un modelo de desarrollo basado en reformas estructurales y en la integración en las cadenas de valor globales, especialmente en sectores como la aeronáutica, la automoción y las energías verdes.
Sobre la cuestión del Sáhara marroquí, Amrani recordó el reconocimiento por parte de Estados Unidos, en diciembre de 2020, de la soberanía de Marruecos sobre sus provincias del sur, señalando que este hecho constituyó un punto de inflexión relevante. Asimismo, destacó el creciente respaldo internacional a la iniciativa marroquí de autonomía, en el marco de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, que abre —según indicó— una nueva fase de implementación del proceso político.
Dirigiéndose a los jóvenes participantes en la conferencia, considerada la mayor cita panárabe en Norteamérica, el embajador apeló a la responsabilidad de las nuevas generaciones en la definición del futuro del mundo árabe.
La intervención, titulada “Moroccan Foreign Diplomacy and the United States: A Lens on Arab Diplomacy”, dio lugar a un intercambio sobre las recomposiciones geopolíticas en la región y el papel de la asociación marroquí-estadounidense. Amrani concluyó afirmando que “Marruecos no es un milagro. Es una elección”.
