Rue20 Español/Rabat
El debate sobre el estatus del Polisario ha ganado un nuevo impulso en el Congreso de Estados Unidos tras la incorporación de la congresista republicana por Florida, María Elvira Salazar, a una propuesta legislativa que plantea su inclusión en la lista de organizaciones terroristas. La medida refleja el creciente interés político en Washington por este dossier en los últimos meses.
La adhesión de Salazar a la iniciativa, formalizada el pasado lunes 6 de abril, eleva a once el número de miembros de la Cámara de Representantes que respaldan el proyecto, entre ellos el republicano Joe Wilson, impulsor principal de la propuesta, así como el demócrata Jimmy Panetta, lo que evidencia un apoyo transversal poco habitual en este tipo de iniciativas.
Salazar, de origen cubano y considerada cercana a sectores influyentes del entorno político del secretario de Estado Marco Rubio, ha mantenido en el pasado posiciones alineadas con las prioridades de este bloque republicano, especialmente en cuestiones vinculadas a seguridad nacional y política migratoria.
El respaldo de la congresista se suma al de otras figuras de peso dentro del Partido Republicano, como Elise Stefanik, cuya participación ha sido interpretada en Washington como un indicador del creciente interés de sectores conservadores en elevar el perfil del proyecto dentro de la agenda de seguridad nacional.
Presentada inicialmente en junio de 2025, la propuesta legislativa ha ido acumulando apoyos de forma progresiva. Sus promotores buscan que el Departamento de Estado evalúe la posibilidad de incluir al Polisario en la lista de organizaciones terroristas, apoyándose en informes y análisis que mencionan posibles vínculos con redes asociadas a Irán.
En paralelo, la discusión ha avanzado también en el Senado, donde los legisladores Ted Cruz, Tom Cotton y Rick Scott han impulsado una iniciativa similar bajo el título de “Ley para la clasificación del Frente Polisario como organización terrorista en 2026”. El texto legislativo plantea la elaboración de un informe exhaustivo por parte del Departamento de Estado sobre eventuales conexiones entre el movimiento y actores vinculados a Teherán.
Los senadores defensores de la medida han enmarcado su propuesta en el contexto de lo que consideran una expansión de la influencia iraní mediante actores no estatales.
La convergencia de iniciativas en ambas cámaras del Congreso marca un cambio significativo en el tratamiento político del asunto, que ha pasado de ser impulsado por propuestas individuales a insertarse en un debate más amplio sobre dinámicas geopolíticas en África y el norte del continente, en un contexto de creciente atención a la presencia de Irán en la región.
