Rue20 Español/Rabat
La capital marroquí, Rabat, confirma su progresión en las clasificaciones internacionales al situarse en el puesto 29 a nivel mundial entre las ciudades emergentes y de rápido crecimiento, según un índice que evalúa a 80 metrópolis. La ciudad obtiene una puntuación global de 6,20 puntos, consolidando su posición en la parte media-alta del ranking.
El informe, elaborado por The European House – Ambrosetti, se basa en una metodología cuantitativa estructurada en 16 indicadores agrupados en cuatro grandes dimensiones: rendimiento económico, cohesión social, sostenibilidad ambiental y calidad de las infraestructuras urbanas. El objetivo del estudio es medir la capacidad real de las ciudades para atraer y retener inversiones, talento y recursos, más allá de los discursos institucionales.
En la clasificación general, Kuala Lumpur lidera el índice con una puntuación perfecta de 10 puntos, mientras que Abiyán ocupa la última posición con un punto.
En el caso de Rabat, el desempeño es globalmente sólido, aunque desigual según las dimensiones analizadas. En el ámbito económico, la capital marroquí se sitúa en el puesto 28 mundial con 6,47 puntos, apoyada en indicadores como el coste de la vida, el poder adquisitivo y la dinámica inmobiliaria, elementos clave para el atractivo inversor.
En materia medioambiental, Rabat alcanza el puesto 34 con 6,72 puntos, beneficiándose de factores como la calidad del aire, la presencia de espacios verdes y la mejora de los servicios urbanos. Este resultado refleja los esfuerzos realizados en los últimos años, aunque persisten márgenes de mejora.
La dimensión social presenta el resultado más débil, con la ciudad en el puesto 36 y una puntuación de 4,99 puntos. El informe subraya los desafíos relacionados con la inclusión, el acceso equitativo a los servicios y la calidad de vida, aspectos considerados determinantes para el atractivo sostenible de la capital.
Aunque el estudio no detalla específicamente la posición de Rabat en materia de infraestructuras, esta dimensión —que incluye el acceso al agua, la electricidad, el saneamiento y la conectividad digital— se considera un factor clave en la evaluación global de las ciudades, especialmente en un contexto de fuerte presión demográfica y urbanización acelerada.
Más allá de la clasificación, el índice refleja una dinámica competitiva creciente entre las ciudades emergentes, donde la capacidad de retener recursos internos y atraer flujos de inversión y capital humano se ha convertido en un elemento central.
En este contexto, el posicionamiento de Rabat refleja una evolución positiva, aunque aún frágil. Si bien la capital se consolida progresivamente como un polo urbano de referencia, su fortalecimiento dependerá de avances en el ámbito social y en la mejora global de los servicios urbanos.
En definitiva, el reto para Rabat no se limita a mejorar su posición en los rankings, sino a convertir estos resultados en una base sólida para un desarrollo más inclusivo y sostenible.
