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El Programa de desarrollo de las redes de transporte de electricidad y electrificación rural (PDRTE-ER), impulsado por la Oficina Nacional de Electricidad (ONEE) con el respaldo del Banco Africano de Desarrollo (BAD), se consolida como uno de los pilares de la transformación energética en Marruecos, con resultados que superan ampliamente las previsiones iniciales y refuerzan la posición del país como referente regional.
Según el informe sobre el Estado de ejecución y resultados (EER) publicado por el BAD, el programa presenta una ejecución global calificada como “Satisfactoria” y un progreso hacia sus objetivos de desarrollo considerado “Muy Satisfactorio”, reflejando avances significativos tanto en infraestructuras como en impacto socioeconómico.
Uno de los logros más destacados es la electrificación de 937 pueblos, un 30% por encima del objetivo inicial, así como la conexión de 19.980 hogares, superando también las metas previstas. Estos avances han permitido elevar la tasa de electrificación rural al 99,91%, situándola prácticamente en niveles universales y generando una transformación profunda en las condiciones de vida del medio rural.
En paralelo, el refuerzo de la red de transporte eléctrico ha sido clave para garantizar la estabilidad del sistema energético. La construcción de 254 kilómetros de líneas de alta tensión —la mayoría a 400 kV— y una subestación de 225/60 kV ha permitido consolidar la red en regiones estratégicas como Casablanca Centro y Sur, facilitando además la integración de energías renovables.
En este ámbito, el informe destaca una evolución significativa del mix energético: la cuota de energías renovables en la capacidad instalada ha alcanzado el 45,5%, frente al 33,84% inicial, lo que representa un avance sustancial hacia el objetivo del 52%. Este progreso valida la capacidad del sistema para integrar de forma masiva fuentes limpias, al tiempo que contribuye a estabilizar costes y mejorar la competitividad industrial.
La capacidad máxima del sistema también ha experimentado un incremento notable, alcanzando los 7.580 MW, por encima de los objetivos fijados, lo que refuerza la seguridad del suministro y reduce el riesgo de interrupciones. Este entorno más fiable resulta clave para atraer inversiones, especialmente en sectores industriales intensivos en consumo energético.
El impacto del programa trasciende el ámbito técnico y energético. En el plano socioeconómico, ha generado 243 empleos permanentes y 744 temporales, impulsando la actividad en sectores como la construcción y la ingeniería eléctrica. En las zonas rurales, el acceso a la electricidad está favoreciendo la aparición de nuevas actividades económicas, la modernización agrícola y la mejora de servicios básicos como la salud y la educación.
El BAD subraya asimismo que estos avances refuerzan la confianza de los inversores y socios financieros en Marruecos, destacando la buena gestión del proyecto por parte de la ONEE. Con un nivel de compromiso de los fondos del 93,60% y un desembolso superior al 45%, el programa ha sido clasificado como “no potencialmente problemático”, lo que consolida la credibilidad del país en futuras operaciones de financiación.
En conjunto, el PDRTE-ER evidencia una transformación estructural del sistema energético marroquí, combinando expansión de infraestructuras, impulso a las energías renovables y electrificación casi total del medio rural. Un modelo que no solo mejora la resiliencia y sostenibilidad del sistema, sino que también refuerza la cohesión territorial y abre nuevas perspectivas de desarrollo económico inclusivo.
