Rue20 Español/Rabat
En un momento marcado por la reconfiguración de alianzas globales y crisis en Medio Oriente, Marruecos ha confirmado su papel como actor diplomático estratégico y confiable en la escena internacional, sostiene el internacionalista y exjefe de la diplomacia peruana, Miguel Ángel Rodríguez Mackay.
En un artículo reciente, Mackay destaca que Marruecos ha ejecutado “una habilísima diplomacia” al posicionarse con firmeza en temas geopolíticos de gran alcance.
Según el exministro, Rabat no solo ha defendido relaciones sólidas con potencias occidentales sino que ha mostrado “actitud solidaria” hacia aliados del Golfo Pérsico, reforzando así su influencia en foros como la Liga Árabe, la Unión Africana y las Naciones Unidas.
Mackay subraya que esa postura ha coincidido con la reafirmación de la alianza entre Marruecos y Estados Unidos, describiéndola como “inocultable” y destacando que Washington ha ganado adhesiones de otros países poderosos en su objetivo diplomático.
Una de las claves de este fortalecimiento, según el artículo, ha sido la reciente Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en octubre de 2025, que establece la autonomía como la “base realista, seria y creíble” para las negociaciones sobre el Sáhara marroquí.
Para Mackay, esta resolución no solo legitima la propuesta marroquí, sino que también coloca a Rabat en el centro de la mesa de negociaciones junto a otros actores involucrados.
El autor enfatiza que Marruecos, liderado por SM el Rey Mohamed VI, ha demostrado “empoderamiento internacional” y una “ponderada política exterior”, capaz de mirar “la cancha” global y responder con estrategias que le ganan respeto y apoyo de la comunidad internacional.
En contraste con esta proyección diplomática marroquí, Mackay califica la actuación de Argelia en el conflicto del Sáhara marroquí como poco eficaz, señalando que su régimen “no pudo dar ningún pase” ni “recibirlos de nadie”, quedando “dramáticamente olvidado o ignorado” en las negociaciones multilaterales.
El exministro de Exteriores peruano también observa que aliados tradicionales de Argelia, como Rusia y China, han optado por mantenerse al margen del conflicto; lo que, según él, debilita aún más la influencia de Argel en las discusiones internacionales sobre la región.
Mackay lanza además una advertencia a Argelia, instándole a revaluar su política exterior en torno al Sáhara marroquí si desea seguir teniendo relevancia en las negociaciones, ya que “no cuenta con soporte de poder” para imponer condiciones en la mesa diplomática.
En conjunto, el artículo de Mackay refleja una visión en la que Marruecos se posiciona como un país que combina diplomacia activa, alianzas estratégicas y legitimidad internacional para avanzar en el cierre del expediente del Sáhara marroquí, y pone al Reino en una posición mucho más sólida frente a sus vecinos y competidores regionales.
