Rue20 Español/Rabat
Un equipo internacional de paleontólogos ha identificado en la cuenca fosfífera de Oulad Abdoun, cerca de Casablanca, una nueva especie de mosasaurio que habitó los océanos hace 66 millones de años.
Bautizado Khinjaria acuta, este reptil marino se distingue por su hocico corto y dientes largos y finos, comparables a puñales, que indican un depredador especializado en presas rápidas de tamaño medio.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Bath (Reino Unido), el Museo Nacional de Historia Natural de París y el Museo de Historia Natural de Marrakech, fue publicada recientemente en la revista Cretaceous Research. Los restos encontrados incluyen un cráneo parcial y varios elementos del esqueleto, suficientes para confirmar que se trata de una especie hasta ahora desconocida.
Los mosasaurios, parientes de los actuales varanos, fueron depredadores dominantes en los mares del Cretácico superior. Según los autores del estudio, la morfología de Khinjaria acuta evidencia una diversificación avanzada del grupo justo antes de la extinción masiva que acabó con los dinosaurios no avianos.
Este hallazgo refuerza el papel de Marruecos como referencia mundial en paleontología. La cuenca de Oulad Abdoun, explotada por sus fosfatos, ha proporcionado durante décadas fósiles de tiburones, tortugas, peces óseos y otros mosasaurios, consolidándose como uno de los yacimientos fosilíferos más importantes del mundo para el Cretácico superior.
Recientemente, Marruecos también acogió la 18ª edición del Simposio Internacional sobre Vertebrados Tempranos e Inferiores (ISELV) en Berrechid, con la participación de más de 100 investigadores de 21 países. La elección de esta ciudad refleja años de descubrimientos marroquíes, incluido un tiburón primitivo endémico de 380 millones de años, y subraya la relevancia científica del país en el estudio de la evolución de los vertebrados.
El hallazgo de Khinjaria acuta no solo amplía el conocimiento sobre la biodiversidad marina del Cretácico, sino que también destaca la necesidad de continuar explorando los yacimientos de Marruecos para entender mejor los mecanismos de evolución y extinción que moldearon la vida en nuestro planeta.
