Rue20 Español/Rabat
El Abbas Tahri Joutey Hassani
El expediente del Sáhara marroquí atraviesa una fase de inflexión marcada por un cambio significativo en la posición de Argelia, que ha pasado de una postura de confrontación diplomática a aceptar participar en conversaciones directas centradas en la propuesta marroquí de autonomía.
Este giro se produce en el marco de las negociaciones iniciadas el domingo en Madrid, bajo el patrocinio de Estados Unidos, y que continuaron este lunes en un clima de expectación sobre sus posibles desenlaces.
Las consultas se desarrollan en la capital española con un alto nivel de discreción y sin filtraciones oficiales, mientras informaciones coincidentes señalan que Washington está intensificando sus esfuerzos para acercar posiciones entre las partes implicadas, con el objetivo de alcanzar una fórmula consensuada en torno a la iniciativa de autonomía presentada por Rabat como solución definitiva al conflicto regional.
En la mesa de negociaciones participan el ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, su homólogo argelino, Ahmed Attaf, un representante del “Polisario”, el asesor estadounidense Massad Boulos, el ministro de Asuntos Exteriores de Mauritania y el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura.
Pese al peso político de la reunión y a la diversidad de los actores involucrados, hasta ahora no se ha emitido ningún comunicado oficial ni se han anunciado resultados concretos, lo que refleja la complejidad de los debates en curso y la profundidad de las discusiones encaminadas a encontrar una solución aceptable para todas las partes dentro del marco de la propuesta marroquí.
No obstante, el simple hecho de que Argelia haya aceptado sentarse a negociar directamente con Marruecos sobre la iniciativa de autonomía constituye un giro diplomático de gran calado, tras años de rechazo explícito a cualquier planteamiento que respaldara esta opción.
Este cambio alimenta la percepción de que el conflicto artificial se encamina hacia una resolución bajo soberanía marroquí, especialmente en un contexto de presión estadounidense para consolidar esta vía.
Este replanteamiento argelino adquiere una dimensión adicional si se enmarca en la crisis que ha tensionado las relaciones entre Argelia y España desde 2022, cuando Madrid expresó oficialmente su apoyo a la propuesta marroquí de autonomía, decisión que llevó a Argelia a retirar a su embajador y a suspender diversos mecanismos de cooperación económica y comercial.
Las actuales negociaciones en Madrid ilustran así una paradoja en la gestión argelina del expediente del Sáhara: de intentar presionar a España para que revisara su postura favorable a la iniciativa marroquí, Argelia ha pasado a debatir esa misma propuesta en territorio español.
Señales adicionales apuntan, además, al cierre progresivo de la crisis diplomática entre Madrid y Argel, especialmente tras la reunión celebrada en la capital española entre el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, y su homólogo argelino, Ahmed Attaf, apenas dos días antes del inicio de las conversaciones sobre el Sáhara marroquí. Incluso medios argelinos han comenzado a hablar abiertamente del fin de la crisis bilateral.
En conjunto, la aceleración de los acontecimientos en el expediente del Sáhara marroquí parece haber reducido el margen de maniobra de Argelia, empujándola a involucrarse en un proceso negociador destinado a poner fin al conflicto.
Esta dinámica se ve reforzada por el respaldo expresado recientemente por la Unión Europea a la propuesta de autonomía como una solución realista, en sintonía con la posición de Estados Unidos, que impulsa esta iniciativa como el techo máximo de la negociación, sin dejar alternativas al Polisario y a Argelia.
