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Marruecos ha alcanzado un hito histórico en la industria automotriz africana al superar el millón de vehículos producidos en 2025, consolidándose como el principal fabricante del continente y desplazando a Sudáfrica, que durante décadas ocupó esta posición.
Este logro refleja una transformación profunda de los equilibrios industriales en África, impulsada por la estrategia de integración del Reino en las cadenas de valor globales, su atractivo para los inversionistas y sus decisiones energéticas.
Según datos de Africa Business Insider, Marruecos alcanzó el millón de vehículos a principios de diciembre de 2025, tras registrar un incremento del 79% respecto al año anterior, cuando se produjeron 559.645 unidades. En comparación, Sudáfrica mantuvo un crecimiento moderado, con ventas totales de casi 597.000 vehículos, insuficiente para conservar su liderazgo histórico.
La trayectoria marroquí refleja quince años de transformación industrial. Desde inicios de la década de 2010, cuando el país apenas exportaba automóviles, Marruecos ha atraído a fabricantes internacionales gracias a un entorno político estable, zonas industriales integradas y políticas de incentivos claras. La instalación de Renault en 2012 y de Stellantis en 2019 marcaron hitos decisivos, fortalecidos por acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos y varios países asiáticos.
El Reino se posiciona además en los segmentos del futuro, con una apuesta temprana por los vehículos eléctricos. Desde 2021, Marruecos ensambla el modelo Rocks-e de Opel y, a partir de enero de 2026, Neo Motors iniciará la producción del Dial-E, el primer vehículo eléctrico diseñado y desarrollado localmente. Asimismo, Tesla ha seleccionado Marruecos como su primera base oficial en África.
Por el contrario, la industria automotriz sudafricana enfrenta limitaciones estructurales, entre ellas interrupciones prolongadas de la red eléctrica y desafíos geopolíticos que dificultan la inversión. Marruecos, en cambio, se beneficia de inversiones masivas en energías renovables, garantizando un suministro eléctrico más fiable y sostenible, un factor clave en un sector cada vez más regulado por criterios medioambientales.
Este impulso refuerza la ambición de Marruecos de consolidarse como una plataforma industrial de referencia entre Europa y África, en un momento en que la industria automotriz global atraviesa una profunda recomposición tecnológica y geoeconómica.
