Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
La captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos representa un acontecimiento trascendental que no solo marca el fin de una era en Venezuela, sino que también desencadena una serie de dinámicas geopolíticas y económicas en América Latina y más allá. Este artículo analiza las implicaciones de este evento desde diversas dimensiones: política, económica y social, y ofrece recomendaciones a actores clave de diferentes continentes, con un enfoque especial en México (América del Norte).
1. Contexto inmediato
La reciente captura de Maduro, confirmada por Estados Unidos tras bombardeos selectivos en Caracas, ha suscitado reacciones diversas en la comunidad internacional. México ha condenado la operación, argumentando que pone en riesgo la estabilidad regional. Irán, por su parte, ha calificado esta acción como una «violación flagrante de la soberanía venezolana», lo que subraya la tensión geopolítica que rodea este suceso.
2. Dimensión geopolítica
Vacío de poder en Caracas
Con la caída de su figura central, el chavismo enfrenta un vacío de poder. Las luchas internas entre la cúpula militar y líderes como Diosdado Cabello son inminentes. Además, la oposición, aunque ha ganado terreno, carece de una hoja de ruta unificada para capitalizar esta oportunidad.
EE. UU. – Injerencia y «precedente»
La operación estadounidense desafía el principio de no intervención consagrado en la Carta de la ONU, lo que ha generado críticas, especialmente desde México y otros países de la CELAC. Sin embargo, también establece un nuevo precedente sobre la justicia internacional y el papel de los Estados Unidos como garante de la estabilidad en la región.
Irán y su proyección hemisférica
Irán ha estado construyendo una infraestructura dual en Venezuela que incluye tanto recursos petroleros como capacidades militares. Sin embargo, en el contexto actual de disturbios internos en Irán, es probable que el régimen teocrático de Teherán sea cauteloso al actuar en Venezuela. A pesar de tener capacidades y recursos en el país, las prioridades internas y las tensiones en su propio territorio pueden limitar su disposición a involucrarse militarmente en la crisis venezolana. No obstante, no se puede descartar la posibilidad de que, si las circunstancias lo permiten, Irán intente influir a través de sus redes de milicias o asesoramiento a grupos afines en Venezuela.
Repercusiones regionales
La polarización ideológica en América Latina se intensifica, con países como Argentina apoyando la caída del chavismo, mientras que Brasil, Chile y Colombia abogan por un diálogo. La presencia militar extrarregional de EE. UU. e Irán podría reconfigurar organismos como CELAC y UNASUR.
3. Dimensión económica
Petróleo y mercados
La captura de Maduro ha provocado un aumento inmediato en el precio del petróleo, con el Brent subiendo un 6% en 24 horas. Este shock inicial podría desencadenar cambios significativos en el mercado energético, afectando a países productores como México y Brasil.
Sanciones y contrasanciones
Se espera que EE. UU. relaje algunas sanciones a PDVSA para facilitar la transición, pero Irán podría amenazar con cortar suministros esenciales, complicando aún más la situación.
Inversión extranjera
El riesgo-país de Venezuela se disparará, afectando a empresas españolas del Ibex con exposición a la economía venezolana.
4. Dimensión social
Migración y refugio
La captura de Maduro podría provocar una nueva oleada de migración, estimada en entre 1 y 1,5 millones de venezolanos, lo que representa un desafío humanitario significativo para la región.
Seguridad ciudadana
La fragmentación de las fuerzas armadas y la posible actuación de colectivos armados pueden llevar a un aumento de la violencia en Venezuela y en países vecinos.
Opinión pública latinoamericana
Las encuestas indican que la mayoría de la población en América Latina rechaza la intervención militar, aunque el apoyo a la caída de Maduro es considerable en Argentina y Perú.
5. Papel potencial de Irán y sus grupos armados
Irán cuenta con puntos de apoyo existentes en Venezuela, incluyendo una planta de drones y centros culturales que sirven como plataformas logísticas. Esto abre la posibilidad de que los grupos armados actúen como fuerzas de disuasión o sabotaje en un contexto de vacío de poder. Sin embargo, la situación interna en Irán puede limitar su capacidad de acción.
Rutas probables de acción:
1. Asesoramiento a «colectivos» para generar insurgencia urbana.
2. Ataques dirigidos a infraestructuras petroleras para presionar al nuevo gobierno.
3. Uso de milicias aliadas en la región como multiplicadores de fuerza, si la situación interna en Irán lo permite.
6. Análisis: México como el interlocutor ideal y el liderazgo necesario
Desde la perspectiva de este análisis, México emerge no solo como un actor regional clave, sino como el interlocutor ideal para mediar entre todas las partes y liderar el proceso hacia una solución estable para Venezuela. Como potencia económica consolidada y socio estratégico de Estados Unidos y Canadá a través del T-MEC, México posee la credibilidad, la influencia y los recursos necesarios para ejercer un liderazgo transformador en este momento crítico.
La posición estratégica que México debería adoptar
En mi análisis, México se encuentra en una posición única para articular una respuesta que equilibre los principios de no intervención con la necesidad urgente de estabilización regional. La administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum tiene la oportunidad histórica de posicionar a México como:
1. El puente constructor de consensos indispensables
La posición única de México como socio comercial y aliado de Estados Unidos y Canadá, sumada a sus profundos lazos históricos y culturales con América Latina, lo coloca en la posición ideal para facilitar un diálogo inclusivo. México no debería ser un espectador, sino convertirse en el arquitecto activo de una solución que respete la soberanía venezolana mientras garantiza la estabilidad regional y los principios democráticos.
2. La potencia económica estabilizadora
México debería utilizar su peso económico y su red de acuerdos comerciales para movilizar recursos que apoyen una transición ordenada en Venezuela. Podría coordinar con sus socios del T-MEC y con la comunidad internacional para crear un fondo de reconstrucción y estabilización que prevenga el colapso humanitario y siente las bases para la recuperación económica venezolana.
3. El garante de una solución genuinamente regional
México estaría en capacidad de convocar de inmediato una Cumbre de Acción por Venezuela, con la participación de todos los actores venezolanos legítimos, los países de la CELAC, y observadores internacionales. El objetivo sería acordar un cronograma claro y verificable para elecciones libres, el desarme de grupos irregulares y la reintegración de Venezuela a la comunidad democrática internacional.
4. El aprovechamiento de ventajas únicas
Según este análisis, México no debería venir a imponer soluciones, sino a facilitarlas. Su relación de respeto mutuo con Washington, Ottawa y todas las capitales latinoamericanas le permite hablar con autoridad y ser escuchado en todos los foros. Este es el momento de ejercer ese capital diplomático al servicio de la paz y la estabilidad regional.
Conclusión del análisis
La captura de Nicolás Maduro no solo representa el fin de su régimen, sino que también inicia una etapa de gran incertidumbre en Venezuela y en la región. Esta crisis, sin embargo, presenta una oportunidad histórica para que México ejerza el tipo de liderazgo que su estatus económico y posición geopolítica demandan.
Como el interlocutor ideal entre Norteamérica y Latinoamérica, con la credibilidad para mediar entre partes en conflicto y los recursos para apoyar una transición viable, México está llamado a ser el arquitecto principal de la solución venezolana. El éxito en esta empresa no solo estabilizaría a Venezuela, sino que consolidaría a México como una potencia diplomática global y el líder natural de una América Latina renovada y democrática.
La administración de la Presidenta Sheinbaum enfrenta así una prueba decisiva: demostrar que México puede traducir su poder económico y su posición estratégica en un liderazgo diplomático efectivo que guíe a la región hacia una solución pacífica, estable y democrática para Venezuela.
*Colaborador.
